Y este es el danzón que le gustó al Ratón…

La estabilidad - Vida Cotidiana

""Hoy en los Ángeles: Macías v.s Peacock"". De esta manera cabecearon casi todos los diarios capitalinos aquel miércoles 15 de junio de 1955, la pelea en California entre el ídolo del boxeo mexicano Raúl Ratón Macías y el norteamericano Billy Peacock. ""Los manejadores de nuestro héroe siguen buscando la taquilla en lugar del progreso para nuestro joven peleador"". Para eso lo enfrentan esta noche al negrito Peacock a quien ya le gano aquí en México. Deportivamente Raúl nada tiene que ganar y sí mucho que perder. Ojalá salga con bien"".

Todo estaba decidido, pues para que ese día a las 10.00 p.m. se realizaría la pelea de revancha por el cetro gallo de los 54 kilos. Sería la primera vez que el Ratón, aquel de la frase famosa: ""todo se lo debo a mi manager y a la virgencita de Guadalupe"", se embolsara la gigantesca suma de 50 mil dólares.

Solo para darse una idea de lo que representaba aquella suma. El periódico Esto y el Universal costaban 50 centavos; entrar al cine Orfeón para ver el estreno de la película Raíces del afamado y multipremiado director cinematográfico Benito Alazraki, valía  3 pesos; acudir al teatro 5 de diciembre para presenciar el Lecho nupcial  con Carmen Montejo y Rafael Banquells bajo la dirección de Salvador Novo había que desembolsar 4 pesos. Pero ¡oh maravilla! La gente podía adquirir los nuevos modelos de la Televisión Majestic, ""sin enganche y con la comodidad de pagar el aparato en dos años por 48.30 pesos las mensualidades"". Ahí podrían disfrutar la pelea del Ratón.

El 16 de junio una tragedia nacional. ""El Raton noqueado. Billy Peacock lo noqueó en el tercero. Le rompieron la mandíbula"". Nadie daba crédito a la noticia que llegaba instantáneamente desde el Olimpic Center de los Ángeles. La sociedad lloró de tristeza, de impotencia, de coraje. ""Ratón, te lo advertí"". Escribió Charles Wright desde New York. ""deja que los tentáculos de esos que te están chupando la sangre sólo por dinero te suelten"".

Mientras que en México, con la moral por lo suelos, todos querían manifestar su tristeza y su rabia, principalmente aquellos del barrio, como el cantinero: ""no me lo explico, él es muy hábil para dejarse prender como lo hizo""; el chacharero: ""yo no sé como pudo caer si es el mejor de todos. A lo mejor descuidó su condición porque estaba seguro de ganar""; el peluquero: ""quiso acabar pronto y no me pasa por la cabeza cómo fue a descuidare para que lo echaran al suelo""; el refresquero: ""no se imaginan cómo siento lo que le paso al ratón, es un muchacho re abusado y muy bueno los golpes. A lo macho el ratóncito es muy bueno aunque haya perdido""; el ayatero: ""inflaron a Raúl, el otro soltó las manos y lo prendieron. Estaba muy confiado y se fue al suelo. Ni hablar ya ni lágrimas tengo"".

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