Vivir la crisis

La época de las crisis - Vida Cotidiana

Eran los años del corporativismo y el presidencialismo, cuando de niños teníamos apenas una decena de canales televisivos a escoger y los días 1º. de septiembre -si neceábamos en ver el cajón- nos soplábamos en cadena nacional el informe de gobierno. 

Todavía recuerdo la efigie de Luis Echeverría (1970-1976) parloteando en blanco y negro: después de eso, nunca logré verlo a color aunque el televisor presumiera el technicolor. Todavía recuerdo, cual pesadilla, al presidente que llorando prometió ""defender el peso como un perro""; ése fue José López Portillo (1976-1982), señor de triste recuerdo... 

Tampoco olvido otra figura pública infaltable en la prensa diaria, gozo de los cartonistas, la del líder sindical Fidel Velázquez con sus sempiternos lentes oscuros, rodeado de hombres de negro y pancartas con la leyenda de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), de la que fue secretario general de 1941 a 1947 y de 1950 hasta su muerte, a los 97 años de edad, en 1997. 

La asociación era inmediata: político igual a traje y lentes oscuros; o bien, político igual a corrupción. Creo que al menos el outfit ha variado un poco, aunque la guayabera, puesta de moda por Echeverría, se conserva como un clásico de la moda política. 

Para mi generación nacida en la década de los sesenta, los primeros veinte años de nuestras vidas fueron los de la crisis cotidiana. Los sexenios de Echeverría, López Portillo (""Jolopo"", le decían algunos) y Miguel de la Madrid fueron los de las devaluaciones, la hiperinflación y los fracasos constantes. Para ejemplo, basta un botón: la inflación pasó de 4.8% en 1970 al 27.2% dos años después y alcanzó el escandaloso 159.2% en 1987. El crecimiento económico fue bastante pobre, pues subió dos puntos porcentuales: de 6.92 en 1970 a 9.15 al finalizar la década. El Producto Interno Bruto (PIB) inicia la década con 8.72 y termina con 12.13. Y el sueldo mínimo… en 12 años apenas aumentó casi $7 pesos: de $26.99 a $33.86. 

Desde luego todo esto se reflejó en la vida de los mexicanos. Al alza cotidiana de los precios de la canasta básica, de las tarifas de los servicios, había que agregar la represión de toda manifestación contraria al gobierno, la ausencia de democracia y de caminos para la resolución civilizada de los conflictos políticos y sociales. El malestar se manifestó entonces en forma de guerrillas, de actos terroristas con pocas posibilidades de permear positivamente en la sociedad. 

Con todo muchos mexicanos encontraron el paliativo para la crisis: el consumo de cerveza promedio anual por persona aumentó de 28.15 litros al iniciar el sexenio de Echeverría, a 37.72 al terminar el de López Portillo. Las penas, como dicen, con ""chela"" son buenas. 

Ligas de YouTube: http://youtu.be/9IIkQjZQFaA