Vicente Riva Palacio

La era liberal - Personajes

Vicente Florencio Carlos Riva Palacio y Guerrero fue un destacado pensador que, como otros ilustrados decimonónicos, conjugó armoniosamente diferentes actividades: fue escritor, novelista, diplomático, abogado, general, político, periodista y dramaturgo. Su origen familiar es digno de destacarse, pues fue nieto directo del general Vicente Guerrero e hijo de Mariano Riva Palacio, un destacado político que ejerció el cargo de gobernador del Estado de México en tres ocasiones, y Ministro de Hacienda.

A los 13 años ingresó al Colegio de San Gregorio, donde recibió instrucción en la filosofía y la gramática y obtuvo notas de excelencia; posteriormente, siguiendo la trayectoria de su padre, estudió Leyes en el Nacional Colegio de Abogados. En 1855 contrajo matrimonio con Josefina Bros, quien era hija de una acaudalada familia; como era común en las familias de la élite, el matrimonio fue una alianza estratégica. Ese mismo año concluyó sus estudios e inició a una exitosa carrera en el campo de la abogacía en un contexto de agudización de tensiones y conflictos entre los liberales y los conservadores mexicanos. Fiel a su linaje liberal, se alineó a este bando político en el periodo de la guerra de Reforma, y por tal motivo fue encarcelado un par de veces.

En el contexto de agudización del anticlericalismo liberal, y con el objetivo de fundamentar históricamente las acciones en contra de la institución eclesiástica, Riva Palacio asumió la misión de investigar el pasado de la iglesia desde la perspectiva del liberalismo, para evidenciar las injusticias en las que ésta había incurrido. Para cumplir tal tarea conoció a fondo los documentos del archivo de la Inquisición, lo cual enriqueció su perspectiva sobre la historia y el pasado novohispano. Además de este amplio bagaje, entre 1861 y 1862 escribió alrededor de quince obras de teatro, que se reunieron y publicaron en 1871 en el libro Las liras hermanas.

Durante la intervención francesa Riva Palacio tomó las armas y su exitosa participación le valió ser designado por el presidente Juárez gobernador del Estado de México en 1863, y de Michoacán en 1865. También fundó los periódicos El Monarca y El Pito Real; y colaboró en La Orquesta, El Ahuizote, El Constitucional, La Paleta Real y El Radical.

Siendo el Primer Magistrado de la República, comenzaron a publicarse por entregas semanales sus novelas Calvario y Tabor. Novela histórica de costumbres, Monja casada, virgen y mártir y Martín Garatuza. Memorias de la Inquisición. También exploró el análisis periodístico junto con Juan A. Mateos, Rafael Martínez de la Torre y Manuel Payno en [k]El libro rojo[k] donde enfatizaron el tema de la violencia. En el área de Historia fue el encargado de la parte colonial del extenso trabajo enciclopédico [k]México a través de los siglos[k]; además de que en sus discursos cívicos y artículos el tema del pasado mexicano siempre fue fundamental en la reflexión.

En honor a su extensa obra literaria, de la cual sólo hemos citado algunos textos, fue designado miembro de la Real Academia de la Lengua; y su cuerpo descansa en la Rotonda de las Personas Ilustres.