Una pieza olmeca

Arquitectura - Obras

Por Alejandro Rosas

Nadie hubiera imaginado jamás que desde tiempo atrás, se preparaba un robo sui géneris: no a un banco, no a una casa habitación, no a un centro comercial sino a un museo. La noche del 24 de diciembre, mientras los mexicanos disfrutaban con alegría la cena navideña, una banda de ladrones ingresó en el Museo Nacional de Antropología e Historia para llevarse 144 piezas pertenecientes a las salas maya y mexica particularmente.

Entre los objetos que hasta la fecha no han sido recuperados se encontraban varios que habían sido hallados en los cenotes de Chichen Itzá, en la tumba de Pakal en Palenque y varias piezas de oro. Nadie se percató de lo acontecido sino hasta ya entrada la mañana del 25 de diciembre de 1985, cuando fue el cambio de guardia. La indignación cundió por todos lados, pero las investigaciones no condujeron a la captura de ningún responsable.

Los ladrones entraron y salieron sin problema alguno y dada la importancia de las piezas, las autoridades consideraron el hecho como el mayor despojo que había sufrido el país en cuanto su patrimonio prehispánico. Aunque este fue un caso particular, el saqueo de piezas arqueológicas se ha dado desde mediados del siglo XIX cuando muchos extranjeros vinieron a explorar las tierras del sureste. Desde entonces, una parte del pasado prehispánico ha terminado en colecciones privadas internacionales ya sea por robo, contrabando o tráfico.

En la penúltima semana de septiembre del 2015, se anunció que una importante pieza de la cultura Olmeca, con 3 mil años de antigüedad, el bajorrelieve de Xoc, fue recuperada por México luego de que hace más de cuarenta años fue robada del lugar donde se encontraba originalmente.

La pieza fue descubierta en Ocosingo, Chiapas y ahí permaneció hasta que corrió la noticia de que había sido arrancada de la ronca donde se encontraba. A partir de entonces no volvió a saberse nada. Sin embargo, en los últimos días, volvió a ser noticia porque al parecer quería ser subastada, lo que llamó la atención de los autoridades francesas y la pieza fue decomisada y entregada al gobierno mexicano.

Con 2.20 metros de alto, 1.15 metros de largo y 30 centímetros de ancho, el bajorrelieve de Xoc, muestra a un hombre de pie, de perfil, ricamente ataviado, con una máscara y pies en forma de garras. La recuperación de la pieza abona en la investigación de nuestro pasado ya que es una prueba fehaciente de que la madre de todas las culturas mesoamericanas –como se le conoce a los Olmecas- se desarrolló más allá de Veracruz y Tabasco –donde se encuentran sus principales centros ceremoniales- llegando incluso hasta Chiapas.