Teodoro González de León: vivir en el presente

Arquitectura - Personajes

Para Teodoro González de León, “la Arquitectura es una forma de vida, una forma de afrontar el presente”. A sus 90 años, su entusiasmo y creatividad siguen intactos y lo han convertido en una de las figuras más emblemáticas de la Arquitectura mexicana. Dice no creer en el futuro: “El presente es lo que más debería interesar a un arquitecto. Hacemos el futuro enfrentando al presente”.

            Nació en la Ciudad de México, el 29 de mayo de 1926, en una casa ubicada en Tíber y Reforma, frente a la columna de la Independencia.  Más tarde, su familia se mudó a San Ángel, a una casa más grande en la que pudieran jugar a sus anchas 6 hermanos.

            En ese inmueble, contiguo a la casa de Diego Rivera, Teodoro tuvo su primer acercamiento a la Arquitectura cuando fue testigo de la construcción de la Casa estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, que hizo Juan O’Gorman entre 1929 y 1930.

            El recuerdo está muy presente en su memoria: su madre, religiosa y conservadora, no pudo menos que escandalizarse ante el diseño vanguardista de O’Gorman, con colores como el rojo, azul y negro. Él trataba de complacerla realizando, para ella, cuadros en pastel. El dibujo era su materia favorita.

            Estudió la carrera en la Escuela Nacional de Arquitectura (1942–1947). Siendo alumno,  participó en el proyecto de la Ciudad Universitaria de la UNAM, al lado de Armando Franco y Enrique del Moral, una “aventura” que le dejó grandes satisfacciones; “toda la arquitectura que se relaciona con la cultura, para mí tiene el primer lugar […]; son los proyectos que me llegan más profundamente”. En 1947, el Gobierno de Francia le otorgó una beca,  para trabajar durante 18 meses en el taller Le Corbusier.  

             Tras 70 años de carrera (y contando) ha alcanzado renombre internacional por su obra arquitectónica. Entre los premios y reconocimientos que ha recibido en México y el extranjero, destacan: el premio Nacional de Artes 1982, el Gran Premio de la Bienal de Sofía, Bulgaria de 1988 y el Premio de la Bienal de Buenos Aires, Argentina 1991.

            Quizá su vitalidad se la debe a su dieta, afirma alimentarse de libros. No le gusta el internet porque tiene muchos libros “pendientes de devorar”.

            Para celebrarlo, la Secretaría de Cultura, el Colegio Nacional y el Colegio de México, realizaran una serie de actividades que comienzan con tres mesas de análisis sobre su obra, la exhibición en el Museo Tamayo de una escultura efímera creada por el arquitecto, la publicación de la Guía Teodoro González de León, la tercera edición del libro Obra Reunida y el inicio de las gestiones para que el Colegio de México -obra de González de León y Abraham Zabludovsky- sea declarado Monumento Artístico.