Cananas al escenario

Artes Escénicas

Francisco I. Madero fue presidente de la república durante un año y cinco meses, temporada en la que el país sufrió grandes cambios a nivel social y cultural. Durante su gestión se llevó a cabo el Primer Congreso de Educación Primaria y decidió terminar la construcción del Teatro Nacional (hoy Palacio de Bellas Artes) a pesar de no ser un gran entusiasta del proyecto, pero la caída de su régimen lo impidió.

    Entre 1900 y 1910 la zarzuela había llegado a su mayor auge. El género chico se popularizó, al grado de que varios autores mexicanos comenzaron a escribir este tipo de teatro; debido a que los repertorios de obras españolas generalmente representadas no cubrían la demanda del público. Esta dramaturgia incluye dos formas importantes: la frívola y la costumbrista. Existían en la capital cinco teatros que desde 1902 presentaban zarzuelas de género chico: el Principal, el Riva Palacio, el María Guerrero, el Apolo y el Guillermo Prieto.

    La caída del régimen porfirista marcó también la caída de el control que el estado ejercía sobre el teatro frívolo y en 1911 surgió la revista política con temática y personajes populares, llamado así por ser un espectáculo misceláneo que contenía números musicales, cuadros cómico-políticos y cuyo hilo conductor, era algún acontecimiento reciente de corte social o político.

    También se acostumbraba el teatro por secciones o teatro por horas mejor conocido como tandas, que incluían dos revistas en una función. Cada revista presentada durante esta época equivale a un retrato de lo que sucedía en el México revolucionario.

    Caudillos, zapatistas, villistas, federales, adelitas, eran los personajes que transitaban por los escenarios. En 1910 se presentó la revista El pájaro azul, donde se aborda el tema del reparto agrario, recordada además, por ser la primera revista que criticó la figura de Don Porfirio y su gobierno.

    En 1911, El Chanchullo, de Rodolfo Navarrete, causó tal polémica que su elenco fue encarcelado por exponer a Victoriano Huerta caracterizado como un hombre viejo y sucio que quiere destacar en el teatro; la tiple cubana Pepita Pubill era parte del elenco y murió a consecuencia de una pulmonía por las inclemencias de las bartolinas de la cárcel de Belén.
Otra tiple destacada de la época fue María Conesa, considerada un símbolo durante la Revolución. Se decía que para los hombres de las fuerzas armadas, la única ilusión era regresar para ir por la mañana a presentar sus respetos a la Virgen del Tepeyac y por la noche a presentar sus respetos a ""La tiple azteca"" en el teatro.

    Para los niños también había oferta teatral. El actor Felipe Haro se presentaba con su compañía de cuentos en el Teatro Bernardo García ubicado en la colonia Santa María la Ribera. Este espectáculo tuvo tal éxito que llegó a contar con la presencia en el público de Sarita Pérez de Madero quien acudió acompañada del Vicario Capitular, Antonio Paredes.

La Gatita Blanca

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