Si hubiera

La transición democrática - Hechos

Un siglo en el tiempo de la historia es casi un suspiro, más aún si damos por buena la idea de que la Historia ""con mayúscula"" comienza con la invención de la escritura (se dice que la prehistoria es ese tiempo sin registro escrito), acontecimiento paradigmático de la humanidad ocurrido en la lejanía de los tiempos: algo así como seis mil años.

En ese puñado de milenios, la humanidad ha transitado de las sociedades esclavistas a las democráticas, del viaje a lomo de burro a los transbordadores espaciales, de la comunicación verbal y lenta a la rauda comunicación virtual, de la medicina elemental a los grandes avances médicos y, en fin, al desarrollo de una sociedad supuestamente más civilizada que busca satisfacer las necesidades básicas de sus integrantes para alcanzar la felicidad a la que todo ser humano tiene derecho.

Todo esto ha ocurrido con mayor celeridad desde el principio de los tiempos modernos (otra vez, la periodización indica que esto ocurre con el fin de la Edad Media), al grado de que todo parece suceder aquí y ahora. Lo cierto es que, desde el siglo XIX, el mundo se ha revolucionado a una velocidad comparativamente más vertiginosa que en otras épocas.

En el caso de México, solemos decir que el reloj histórico parece ir siempre con unos segundos de retraso. Sin embargo, fue uno de los primeros países en lograr su independencia de España (1821); la Reforma liberal (1857) estaba a la vanguardia y acorde con los tiempos; la Revolución de 1910 fue la primera revolución social del siglo XX y la Constitución de 1917 incorporaba ideas y conceptos propios de las sociedades más modernas: resguardo de las garantías individuales, seguridad social, defensa de la soberanía, división de poderes y democracia.

Luego entonces, ¿qué pasó? ¿por qué no somos una potencia mundial? Evidentemente no hay respuesta fácil ni inmediata. Ni única. Pero si retrocedemos cien años y echamos una mirada rápida a 1912, la Revolución -la verdad sea dicha- no aceleró el proceso de cambio. Al contrario, lo desaceleró en relación al relativo progreso material sostenido durante el Porfiriato.

La Revolución provocó crisis económica, desajuste político, desorden e inestabilidad social, entre otras circunstancias que dilatarían la reconstrucción del país. Creo que entonces sí el reloj histórico alteró su ritmo a un paso desesperantemente lento en algunos ámbitos de la vida nacional.

No creo en la historia contrafactual (""si hubiera…"", o ""si mi abuelita tuviera ruedas…""),  pero vale la pena de vez en cuando revisar y revisitar los distintos periodos de nuestra historia, sin prejuicios y objetivamente. Así comprenderíamos mejor porqué somos quienes somos ahora y el momento histórico que estamos viviendo, el cual parece regresar a otros acontecimientos que ya sucedieron en el país.