Salvador Novo y lo que la modernidad se llevó

La estabilidad - Vida Cotidiana

En 1972 Salvador Novo escribió Las locas, el sexo, los burdeles y otros ensayos. En este libro, abarca más allá de los temas que aluden al título. Y aunque me enfocaré sólo a la revisión de algunos, ello no resta que mencione las temáticas que aborda, las cuales van desde la locura y la inquisición, el maíz y la carne, el taco y el sándwich, los curanderos y los médicos, la decadencia del género epistolar, etcétera, hasta la nuevas propuestas teatrales de aquella época.

En sus textos, como siempre, la culta pluma y excelente prosa de Novo, permiten recrear magistralmente cada evento histórico, como si se tratara, de un universo de imágenes, en que el lector imagina y hasta contempla los escenarios descritos. En su contenido se hilan varias temáticas resultando una pintura, una imagen de cada momento histórico.

Por ejemplo, en ""los burdeles y la decadencia de la conversación"", Novo no sólo recrea lo típico que regularmente se sabe de esos centros de solaz esparcimiento; profundiza en cada detalle de las habitaciones de las casas que existieron antes de que el régimen ruizcortinista, como ""intruso inoportuno, metiera su mano para, supuestamente ""velar por la moral de una comunidad amenazada por la libertad que ejercía el comercio sexual organizado en almacenes competitivos de servicio"". O en palabras llanas para cobrar impuestos de esta actividad. La sala era el centro de la casa. Ahí los parroquianos justamente ""hacían sala"", oyendo a un trovador y disfrutando del desfile de las ""sonrientes geishas locales"", pasando inmediatamente al placer preeliminar o ""tumescencia"".

Sin embargo, Novo aclara que estas habitaciones podrían considerarse las más importantes de la casa. Ahí, en esa ""deliciosa mina de expansiones se podía entablar el divino arte de la conversación, no inhibida por las convenciones sociales ni de familia"". Después de aquel muestreo, y de haber brincado ""la ocasión de entablar relaciones con la novia de una hora"", se pasaba a la acción de convertirla en la esposa de 15 minutos.

En las alcobas, con ""lecho de amplio muelle"", espejos, que ""multiplican el goce plástico"", lavabos de peltre para las ""abluciones de despedida"" y un buró para depositar ""el importe convenido"" se consumaba el acto. De esos burdeles y sus tertulias, los asistentes salían ""confortados e inspirados"", casi poetas. Pero de ello nada quedó. La modernidad y el lucro substituyó las casas por hoteles de paso y por el placer efímero que de él se obtiene. Por su parte, la conversación que en aquellas salas asomaba a las autobiografías ""locuazmente emanadas por sus clientes, nutridas de conocimientos mundanos"", se la llevó el carajo.