Rubén Darío, en el centenario de su muerte

Literatura - Personajes

1. “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente,/ pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, / ni mayo pesadumbre que la vida consciente”.  (Lo fatal)

2. Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento. Nació en Nicaragua en 1867.

3. A los tres años ya sabía leer. El primer libro que leyó en su infancia fue El Quijote. Lo encontró en un armario viejo de la casa de su tía abuela junto a Las mil y una noches, Las obras de Moratín y La Biblia, entre otros.

4. “De mí puedo decir que a los diez años ya componía versos, y que no cometí nunca una sola falta de ritmo”, escribió en su Autobiografía.

5. Era conocido como “el poeta niño”; a los 13 años ya había publicado sus primeros versos en el diario El Termómetro.

6. “¡Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver!”, es quizá uno de sus versos más conocidos y pertenece al poema “Canción de otoño en primavera”.

7. En 1888 publicó Azul, su obra cumbre, en la que incluye cuentos y poemas. Es considerado una de las piezas más relevantes del modernismo.

8. “No gusto de moldes nuevos ni viejos… Mi verso ha nacido siempre con su cuerpo y con su alma y no le he aplicado ninguna clase de ortopedia”. (El canto errante, 1907).

9. Trabajó como periodista para diarios de diferentes países de Latinoamérica entre los que destaca La Nación de Argentina.

10. En 1912 fue bautizado por el poeta francés Paul Fort como “el príncipe de las letras castellanas”.

11. “La poesía existirá mientras exista el problema de la vida y de la muerte. El don del arte es un don superior que permite entrar en lo desconocido de antes y en lo ignorado de después” (El canto errante, 1907).

12. Se dice que Rubén Darío afirmaba tener cinco patrias: Nicaragua, “mi patria original”; Chile, “segunda patria mía”; Argentina, “mi patria intelectual”; España, “la patria madre” y Francia, “la patria universal”.

13. “Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,/ botón de pensamiento que busca ser la rosa;/ se anuncia con un beso que en mis labios se posa/ el abrazo imposible de la Venus de Milo”. (Yo persigo una forma)

14. “No pidas paz a mis brazos/ que a los tuyos tienen presos:/ son de guerra mis abrazos/ y son de incendio mis besos;/ y sería vano intento/ el tornar mi mente oscura/ si me enciende el pensamiento/ la locura”.  (Que el amor no admite cuerdas reflexiones)

15. Murió el 12 de febrero de 1916. El obispo de León, Nicaragua, pronunció el elogio fúnebre ante el féretro. Este año, el mundo festeja el primer centenario de su muerte.