¡Rómpete una pierna!

Artes Escénicas

Para aquellos que no son animales teatrales, en ocasiones es desconcertante escuchar frases como ""Mucha mierda"" o ""Rómpete una pierna"" entre actores y trabajadores del teatro. ¿Por qué  no desear mucha suerte o éxito? No se trata de mala voluntad, sino de mera superstición; en el mundo del teatro existen una larga serie de respetadas -casi sagradas- costumbres, que son seguidas al pie de la letra. 

    La frase ""mucha mierda"" se remonta a hace dos siglos, cuando los únicos que podían costear el valor de una entrada eran las personas adineradas, quienes en esa época llegaban a las salas de teatro en carruajes tirados por caballos. Así pues, mientras las elegantes damas y cultos caballeros bajaban de éstos, sus  nerviosas bestias invariablemente dejaban el espacio plagado de excremento. Si a la puerta del teatro había una gran cantidad de mierda, era reflejo de una sala llena y por ende una función exitosa.

    El dicho ""rómpete una pierna"" tiene varias teorías acerca de su nacimiento. Ya desde el siglo XVIII los actores complementaban su salario con las ""propinas"" del público. Los asistentes demostraban su gusto o disgusto por la actuación arrojando al escenario monedas o en su defecto vegetales. La acción de ""quebrar"" o doblar la rodilla para recoger las monedas, hecha por los actores después de función era entonces algo muy apreciado, a mayor ""quiebre de rodilla"" mayor ganancia. En la Nueva España, al público asistente a las cazuelas se les pidió que se abstuvieran de arrojar piedras y otros proyectiles sólidos al escenario, concediéndoles el derecho de tirar solo dulces pequeños y grageas.

    Una historia curiosa afirma que los griegos en vez de aplaudir al final de cada función, pateaban el piso, si el entusiasmo por el trabajo del actor era mucho, podían incluso llegar literalmente a romperse una pierna. Comportamiento que fue reproducido a la inversa por los ""mosqueteros"" que asistían al Coliseo en la Nueva España, que acostumbraban hacer ruido cuando la función no les gustaba y eran capaces de conducir a una obra o a un actor a la cumbre o al abismo.

    Otra teoría dice que, ""romperse una pierna"" se refiere a la reverencia que hacen los actores al final de cada función para recibir los aplausos, en donde flexionan o ""quiebran"" la posición de pie poniendo atrás una rodilla;  entre más aplaudido el actor, más tiempo es el que tiene que pasar en esta posición hasta tener la sensación de  que ""se rompe una pierna"" por la flexión.

    Cualquiera que sea el origen, si todas estas supersticiones son necesarias para que la magia de la ficción siga sucediendo, entonces mucha mierda y piernas rotas para todos.