Rodolfo Gaona, entre ruedos y cuernos

La revolución - Vida Cotidiana

En México el toreo ha existido desde la época virreinal y fue traído por los conquistadores. Recreo de los gobernantes novohispanos, elemento fundamental de las fiestas populares y religiosas; la tauromaquia fue creciendo en América hasta hacerse de una identidad propia. Toreros y toros han llegado a convertirse en piezas esenciales para hallar una explicación del nacionalismo criollo como una estampa verdadera de estereotipo de identificación nacional. Ejemplo irreprochable de ello, una de las figuras más importantes del toreo moderno nacional: Rodolfo Gaona.

El Califa de León como fue conocido vio sus primeras luces en León de los Aldama, Guanajuato, el 22 de enero de 1888. Aunque con esporádicas actuaciones en México, Gaona tomó la alternativa en Madrid en 1905. Tras varias y contundentes presentaciones en la capital de España, el torero azteca, pronto se convirtió en primera figura, alternando con los mejores de la época.  Durante las dos primeras décadas del siglo XX Gaona compitió los ruedos con toreros como Bombita, Machaquito, Rafael ""El Gallo"", Joselito, Belmonte, Vicente Pastor, Sánchez Mejías, Granero, Chicuelo y Marcial Lalanda.

Rodolfo Gaona dominaba todas las suertes. No sólo fue un gran banderillero, sino que con el capote dejó para la historia su peculiar firma con las famosas ""gaoneras"". El crítico taurino Don Quijote dijo de él: ""Fue Gaona un torero elegante a lo Lagartijo, a lo Fuentes, con menos afectación y más naturalidad que este"". Cossío lo calificó como ""la suprema elegancia, la elegancia personificada"" y según comentaba, a ello le ayudaba su esbelta figura, bien proporcionada, armónica como pocos toreros tenían. Rodolfo Gaona fue pues un hombre apuesto y guapo, con un toque de exotismo y distinción que atraía a las mujeres como moscas. Actrices y cupletistas de aquel Madrid de principios de siglo se sintieron atraídas por el torero.

Gaona vivió en España una escandalosa relación amorosa con la actriz Carmen Ruiz Moragas con la que contrajo matrimonio, siendo esta una de las amantes del Rey Alfonso XIII, relación cuyas secuelas le marcaron la vida para siempre.

Los padres de la actriz, conocedores de la relación de su hija, hicieron cuanto pudieron por apartarla del entorno del Rey y pensaron que el matrimonio impediría que se convirtiera en una de sus ""mujerzuelas"". Carmen conoció al famoso y apuesto torero Rodolfo Gaona lo que finalmente acabó en boda. Pero para desgracia del matador fue una farsa, una tapadera para ocultar los amores de la actriz con el Soberano.

Gaona se percató pronto de que había una tercera persona en su relación con Carmen, y que el Rey era el verdadero amor de su mujer. Los celos, hicieron presa del torero y convirtieron la convivencia de la pareja en un auténtico infierno. El torero no pudo soportar más aquella situación y se separó de la actriz a los dos meses de haber contraído matrimonio. Tras la separación, Gaona se marchó a México y se retiró de la fiesta brava en 1925.

Gaona modernizó el toreo y le otorgó una personalidad propia. En 1938 toreó por última vez a beneficio de la Expropiación petrolera; vivió entre el estigma de ser genio y el escándalo, propio de su cultura, viviendo día a día -como lo relató Hemingway- la muerte en todos sus atardeceres. Murió el 20 de mayo de 1975 cuanto contaba 87 años.

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Homenaje a Rodolfo Gaona <a target="""" title="""" href=""http://youtu...