Regeneración o Democracia

El Porfiriato - Hechos

Llegaron al liberalismo por dos caminos diferentes, como lo eran sus propios orígenes. Uno, había nacido en 1873, en Parras, Coahuila, y era el primogénito de una de las familias más ricas del país; el otro, nacido en 1874, era originario de San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, donde sus padres habían echado raíces después de la guerra contra el imperio.

Francisco I. Madero estudió en Francia y Estados Unidos, lugares donde conoció los aires del liberalismo político de finales del siglo XX; Ricardo Flores Magón ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y entre las aguas del positivismo porfiriano, navegaba su liberalismo como herencia familiar: su padre combatió con los liberales durante la guerra de Reforma, con los republicanos frente a la intervención francesa y al imperio de Maximiliano y finalmente se sumó a la revolución de Tuxtepec que llevó a Porfirio Díaz al poder en 1876. La amistad con Camilo Arriaga -hijo de Ponciano Arriaga, uno de los principales liberales de la generación de la Reforma-, permitió a Flores Magón adentrarse a la literatura política liberal, social y anarquista.

Al doblar el siglo, aún sin conocerse, Flores Magón y Madero compartían una idea común: la oposición contra el régimen de Porfirio Díaz. El oaxaqueño comenzó su crítica al sistema político porfirista, en 1900, a través de un periódico que con el tiempo se convertiría en un bastión opositor: Regeneración. Madero lo hizo en 1904, participando en la campaña local de Coahuila, postulando a un candidato opositor al candidato oficial para la gubernatura del estado, y al igual que Flores Magón, se valió de la palabra escrita para su primera despertar la conciencia cívica: fundó en San Pedro de las Colonias Coahuila, el periódico El Demócrata.

En 1900 comenzó a circular el periódico de oposición. Ambos inician la oposición contra la dictadura desde la trinchera de las ideas liberarles: es decir, la recuperación de los derechos políticos; elecciones libres, candidaturas independientes y no imposición.

Los nombres de ambos periódicos resultan por demás elocuentes.  Curiosamente en ellos asomaba el futuro desencuentro. Flores Magón propondría una regeneración de la patria y de sus instituciones; Madero, por su parte, elegiría el camino de las leyes y las instituciones como fórmula para instaurar la democracia y transformar la realidad del país asolado por la dictadura. Regeneración y Democracia, dos visiones hacia un mismo fin, que terminaron enfrentadas entre sí.

Por su origen, por su formación intelectual y por su visión de la realidad mexicana, Madero y Flores Magón difícilmente podrían haber encontrado un punto de comunión en su lucha, no obstante que los dos se oponían a la dictadura porfirista.

Sólo en algunas cartas que cruzaron en los primeros meses de 1905, mantuvieron un tono cordial. Después dejaron de escribirse y lo que sabía uno del otro, era por terceras personas, por comentarios que vertían en su vasta correspondencia o a través de sus opiniones políticas publicadas en los periódicos de oposición que circulaban en los primeros años del siglo XX.

A principios de 1905, Ricardo Flores Magón se encontraba en Estados Unidos desde 1904, a donde había tenido que huir perseguido por la represión porfirista. Su estancia en San Luis Missouri, San Antonio, Texas y otras ciudades importantes, fue por demás un calvario, ante la escasez de recursos económicos, los Flores Magón y otros partidarios apenas sobrevivían. Madero decidió apoyar al político oaxaqueño y pagó por adelantado una serie de suscripciones anuales de Regeneración, y además ofreció su ayuda desinteresada porque consideraba que perseguían la misma causa.

Por entonces, Madero se encontraba imbuido por la pasión de los trabajos electorales que desarrollaba en la campaña de Coahuila; de ahí que entregó sin miramientos su ayuda a Flores Magón. Al final de una carta dirigida al político oaxaqueño, con gran optimismo por la causa liberal que aparentemente los dos defendían, Madero escribió: ""Creemos que su Regeneración tendrá que conocer las Regeneraciones de la patria, inflamando a los mexicanos de noble indignación contra sus tiranos"".

El liberal y el anarquista

A pesar de que hacia 1905, Ricardo Flores Magón y sus partidarios trabajaban para constituir la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, Ricardo transitaba rápidamente hacia la extrema izquierda, alejándose de los postulados del liberalismo político que tanto su padre, como los Arriaga o Madero, habían defendido o defendían como alternativa para México.

Como era de esperarse, el primer esfuerzo democrático de Madero se encontró de frente con la imposición del candidato oficial en Coahuila. Aún así, en el mes de diciembre la posibilidad de aprovechar la inercia de la campaña local y comenzar a fundar clubes, primero en Coahuila y luego en el resto del país para fundar un partido nacional que despertara el espíritu público. Sin embargo, a los pocos días cambió de opinión y decidió aplazar su lucha democrática para un momento más oportuno que, a su juicio, llegaría con las elecciones presidenciales en 1910.

Aunque entre las razones de su decisión seguramente gravitaba cierta presión familiar -la política opositora ponía en riesgo la fortuna familiar-, Madero encontró la justificación en la forma de ser del mexicano: ""Después de reflexionar con calma, comprendí que nuestro carácter nacional no era para hacer una campaña tan larga, pues nosotros sólo procedemos y progresamos por impulsos. En tal virtud, me pareció conveniente esperar que se presentara una oportunidad favorable para emprender una enérgica campaña, que en poco tiempo pudiera darnos el triunfo deseado"".

Ricardo Flores Magón no le vio sentido a la decisión de Madero. No creía en el camino institucional, ni en la formación de clubes ni en la participación política de la ciudadanía a largo plazo. Al respecto, escribió: ""Los programas que encierran puramente puntos políticos deben ser vistos con desconfianza. La política está haciendo, mejor dicho, ha hecho bancarrota en todo el mundo. Se necesitan reformas sociales que mejoren las condiciones de los trabajadores. La Tierra no debe ser acaparada por unos cuantos mimados de la fortuna. ¿Hay algo de eso en los proyectos del señor Madero?""

Hasta oídos de Madero llegaron las críticas de Flores Magón, lo cual no dejó de sorprenderle, debido a que los dos partían de un objetivo común: combatir los excesos de la dictadura porfirista. Madero pensaba que no debía haber división entre liberales, sin darse cuenta, que Flores Magón había dejado atrás el liberalismo político para entregarse a la doctrina socialista y posteriormente, anarquista.

Sin embargo, Madero no quitaba el dedo del renglón. Era necesario  ""luchar valerosamente dentro del campo de la Democracia, aprovechando una oportunidad constitucional, serán las próximas elecciones presidenciales"". Y por primera vez, rechazó abiertamente los métodos magonistas, a quienes veía como ""unos periodistas sumamente exaltados y apasionados"". El juicio de Madero no podía ser más certero: ""Perseguimos el mismo ideal, aunque por caminos diferentes"".

Al iniciar el año de 1906, desde el exilio, Flores Magón tenía decidido organizar un movimiento rebelde, basado en los postulados del programa del partido liberal, o plan de San Luis Missouri, que daría a conocer en julio de ese año. Su contenido era un amplio programa de reformas económicas y sociales, sin precedente en la historia de México, que suponían una transformación total del país y sus instituciones.

Su discurso, en esos primeros meses del año, se había radicalizado por completo:

""Queremos que haya en la patria un cambio radical en su modo de ser político y en su modo de ser social. Queremos una república dentro de la cual seamos libres y felices todos los mexicanos.  Nunca hemos soñado con una evolución pacífica. Los intereses actualmente existentes se opondrán desesperadamente a toda libertad y a toda justicia y esa oposición de los elementos conservadores, al chocar con los principios liberales que sostenemos, producirá indefectiblemente la revolución. Necesitamos un programa que beneficie a todos los hombres. Por hoy, solamente gozan los ricos. Es necesario que por la revolución gocen los pobres. No debemos esperar nada de los ricos. Sólo el partido liberal podrá hacer la redención del pueblo"".

Magonistas a las armas

Hacia la segunda mitad del año, los tambores de guerra se escuchaban en algunos puntos del país. Madero se mantenía al margen, pero no dejaba de considerar una locura recurrir a las armas en esos momentos. En agosto de 1906, escribió: ""Si lo que persiguen es inflamar al país en una revolución, creo que no lo lograrán, pues por más que ellos digan, no hay ningún pretextos plausible para tomar tal determinación, y creo que en las actuales circunstancias sería antipatriótico tal proceder"".

Flores Magón y su grupo comenzaron a conspirar, lograron juntar algunos recursos, comprar pocas armas y se dispusieron su levantamiento. El 26 de septiembre estalló una rebelión en Jiménez, Coahuila. Para Madero significó un despropósito. Consideró el levantamiento como descabellado, auguró que una revolución causaría mayores males al país y la sangre derramada significaría un sacrificio inútil. Deploraba que la gente tomara las armas engañada por ""la Junta de San Luis, cuya exaltación y cuyas ambiciones bastardas son la causa de que tengamos que lamentar tan desagradables acontecimientos"".

En los meses siguientes, varios miembros del partido liberal, trataron de convencer a Madero que apoyara económicamente la causa magonista. Sin embargo, la respuesta fue negativa. Madero expresó sus razones: ""No estamos de acuerdo en los medios para remediar la situación; siempre he opinado que luchemos dentro de los límites de la ley en la próximas elecciones presidenciales, podemos ganar y entonces el país continuaría progresando con más rapidez, y el progreso no se limitaría a lo material como actualmente sucede, sino que también progresarían nuestras instituciones a medida que se educara el pueblo en las prácticas democráticas"".

En 1908, dos nuevos levantamientos magonistas, uno en Las Vacas (hoy ciudad Acuña) y el otro en Biseca -ambos en Coahuila-, también fracasaron. Madero escribió: ""Esos movimientos revolucionarios han venido a demostrar que el país no quiere ya revoluciones, pues que éstas han sido acogidas con verdadera frialdad. No ha pasado igual con los movimientos democráticos, tuvieron el don de interesar a todo el pueblo"".

El fracaso de los movimientos rebeldes magonistas, pero sobre todo, el tiempo le dieron la razón a Madero. Luego de la entrevista Díaz-Creelman en 1908, en la cual don Porfirio aseguró que se retiraría a la vida privada para las elecciones de 1910, el momento político ""oportuno"" del que habló Madero en 1905, había llegado.

La revolución de cada quien

Cuando Madero tomó la decisión de recurrir a las armas contra la dictadura, es porque llevaba 5 años confiando en la ley, en las instituciones y en el gobierno. Porque confiaba en que las autoridades respetarían las elecciones de 1910. Sin embargo, luego de agotar todos los caminos institucionales para instaurar la democracia, la cerrazón del gobierno lo arrojó a tomar la decisión de recurrir a las armas.

Sin embargo, a diferencia de las rebeliones magonistas de 1906 y 1908, la revolución maderista sí prendió en la conciencia nacional. Madero vio, o quiso ver, que todos los grupos en armas, estaban de acuerdo con su movimiento y a través de un conocido, envió el plan de San Luis Potosí, a los magonistas, expresándoles que en su programa estaban virtualmente contenidos los principios socialistas.

Aunque la posición de Flores Magón era absolutamente radical, en un sentido tenía razón su crítica hacia Madero. No creía que el establecimiento de un régimen democrático, por sí solo, sacaría al país de la desigualdad y la miseria.

Ricardo Flores Magón rechazó a todas luces, la revolución maderista. A sus ojos, Madero había logrado embaucar a muchos miembros del partido liberal para que se unieran a su causa, o bien, los había ""deslumbrado con su riqueza"". Decidieron sumarse a la revolución pero por su cuenta y ocupando el territorio de Baja California.  Flores Magón definió el movimiento maderista como burgués. Como una revolución que defendía los intereses de los ricos, mientras que el Partido Liberal, defendía los de los pobres.

En palabras de Flores Magón, en 1911 su propia revolución ""se trata de la lucha económica de toda una nación decidida a recuperar la tierra y de esta manera, conseguir su independencia económica. Es una lucha contra el poder del dinero, la lucha económica de un pueblo desheredado. Somos gente práctica, comprometidos tenazmente en las más prácticas de las tareas: recuperar la herencia natural de los desheredados. La revolución del Partido Liberal Mexicano no es política sino una verdadera revolución económica"".

Una oportunidad para la democracia

El 28 de mayo de 1911, 7 días después de la firma de los tratados de ciudad Juárez que pusieron fin a la revolución maderista, un viejo miembro del partido liberal, L. Rivas Iruz, escribió una carta a Ricardo Flores Magón. En ella, reconocía virtudes y defectos en Madero, pero defendía la importancia de incorporarse a la lucha democrática a través de los cauces institucionales. La carta es un análisis crítico del momento, pero de gran  claridad en cuanto a las ideas políticas.

""Debemos recordar -refiere el señor Rivas- que hace 12 o más años que usted señor Magón y otros ciudadanos, trabajamos por el liberalismo y preparamos el antiporfirismo, precursor del antirreeleccionismo triunfante. Que trabajamos mucho, abonamos el terreno, pero en nuestra época había trabajo en los talleres, había dinero en la Nación, y ni el santo padre, como dicen las viejecitas, hubiera podido iniciar una revolución. Vino la crisis, faltó el trabajo, se paralizaron los negocios, y el pueblo llegó a la desesperación.

""Usted y el Partido Liberal que organizó tuvieron y tienen aún infinidad de adeptos. Si usted regresa a México, abandonando de contado sus ideas socialistas (realmente inadaptables a nuestro medio por ahora y aun dentro de algunos miles de años), si usted regresa pronto a México, podremos organizar el gran partido liberal, de manera que fuésemos los que velásemos por el bien nacional.

""La revolución triunfó y le tocó en suerte a Madero aparecer como líder de ella por haberle puesto el cascabel al gato y seguramente ganará la presidencia, pero es preciso que no volvamos a las épocas de las unanimidades. Para eso podemos ponerle enfrente nuestro Partido Liberal, pero puro, el que preparó el antiporfirismo, triunfante bajo el nombre de maderista.

Recuerde usted que deseábamos que cayera Díaz y que quedara en su lugar aunque fuera un gendarme, pues cumplamos ya, hagámosle a Madero una oposición con talento dentro de la  ley, que así él tomará siempre el camino recto, puesto que habrá hombres dignos que al atacarle o le harán aparecer méritos desconocidos o le corregirán defectos que se le vayan conociendo"".

Como era de esperarse, dentro de la lógica anarquista que imperaba en Ricardo López Magón hacia 1911, acercarse a la vía institucional, representaba poco menos que una traición al pueblo. En su respuesta, Flores Mágon escribió:

""Conozco bien al pueblo, he pasado hambres y sufrimientos por él. Conozco las leyes y cómo se aplican, con blandura para los ricos, con dureza para los pobres, por la  sencilla razón de que el pobre no puede ser tratado como el rico, a quien siempre se le respeta. Quiero la igualdad, la verdadera igualdad; la económica, firme base de la libertad. Soy sincero. Es por el llamado pueblo bajo por el que lucho. Sólo sé que mi conciencia está tranquila porque trabajo por la verdadera humanidad doliente: la pobre, la desheredada. Además estoy convencido de que los gobiernos son opresores, desde el momento en que están instituidos para velar por los intereses de las clases privilegiadas. La revolución se prolongará durante varios años. Muchos gobernantes se sucederán uno a otro en el curso de unos cuantos meses hasta que la Revolución Social haya acumulado suficiente fuerza para triunfar"".

Con esta respuesta Flores Magón aventuraba cuál sería el fin de su movimiento. La radicalización de su discurso lo fue alejando de la realidad política del país, pero sobre todo, de participar en la construcción del nuevo estado que surgiría del movimiento armado.  En los siguientes años endureció a tal grado su posición política que se quedó solo. Tristemente, murió en la cárcel de Leavenworth, Kansas, el 20 de noviembre de 1922, paradójicamente, en la misma fecha que inició la revolución burguesa que tanto criticó.

Hoy, en la construcción del México para el siglo XXI, Madero sigue siendo un referente, en cambio Flores Magón, es tan sólo una referencia histórica para comprender un periodo del pasado mexicano.