Primera ópera mexicana

La era liberal - Vida Cotidiana

A mediados del siglo XIX, frente a los diversos programas teatrales que generalmente incluían óperas de autores y compositores extranjeros, siempre hubo inquietud por llevar al escenario alguna creación mexicana.

En 1859, con motivo del cumpleaños del general conservador Miguel Miramón -el presidente más joven de la historia nacional, con 27 años de edad-, los empresarios del Teatro Nacional realizaron una función en su honor que debía hacer hincapié en lo mexicano.

La compañía presentó la ópera del maestro Cenobio Paniagua, titulada Catalina de Guisa, primera ópera mexicana montada en nuestro territorio, la cual no tuvo éxito, pero sentó el precedente de que también había talento entre los mexicanos.

""Por primera vez desde que hay teatro en México -señalaba el programa-, se ofrece al pública la partición de un maestro mexicano; este acontecimiento, sin necesidad de recomendaciones ni comentarios, basta para mover el patriotismo y la indulgencia del ilustrado público de esta capital. Después de innumerables obstáculos y penosos sacrificios, y merced a la deferencia de los artistas, se logra poner en escena una obra mexicana"".