Polémica de altura

La era liberal - Vida Cotidiana

No fueron pleitos sobre el presupuesto, asuntos políticos o la rivalidad entre partidos. Ni siquiera se trataba del imperio de Maximiliano, apenas liquidado unos meses atrás. Parecía un asunto mentor, pero el tema desató una polémica, que en septiembre de 1867 ocupó las páginas de varios diarios.

No se confirmaba aún la orden del gobernador del Distrito Federal, Juan José Baz de eliminar a los perros callejeros, cuando varias plumas salieron a relucir para defender al más fiel de los animales: el perro.

Un periodista de La Orquesta argumentaba: ""los perros de México son buenos y humildes como el pueblo, pero son calumniados vilmente por los aristócratas como lo es toda la nación. ¿Es posible que para los perros no haya ni garantías, ni Constitución ni República?"".

Otro escritor afirmaba: ""El perro es el animal más inteligente, todo bondad, generosidad y amor"". Uno más se atrevió a proponer una contribución forzosa de los perros ricos para mantener a los canes desposeídos.

Luego de varios días de agitada polémica, el gobierno desmintió la información y cientos de perros continuaron asoleándose en las aceras, muy tranquilos y creyendo a pie juntillas la frase del momento: ""Dios hizo al hombre, y disgustado de su obra creó al perro.""