Música con espíritu olímpico

Música

La primera Olimpiada fue en el 776 a.C. Los juegos eran exclusivamente para los hombres -las mujeres no podían participar, ni siquiera estar presentes-, quienes por lo regular competían desnudos. La música jugó un papel importante en las justas, principalmente las largas trompetas que llamaban la atención de los espectadores y organizaban el evento a seguir. También los heraldos hacían sonar sus trompetas para después proclamar el nombre, apellido y pueblo de visitantes distinguidos. La competencia que más tenía música era el Pentatlón, sobre todo los saltos, pues los competidores se basaban en la cadencia de la música para sus movimientos.

Pronto la música pasó a ser una competencia más en los juegos, sobre todo durante los juegos Délficos en honor a Apolo, que se daban en verano durante cinco días, siendo el tercero dedicado a las competencias musicales. Las disciplinas era composición de un himno dirigido al patrón de las artes (Apolo), competencia de flauta y Kíthara (arpa griega), competencia de danza y competencia de pintura. No ganaban dinero, como en otras competencias, pero sí la emblemática corona de Laurel.

Fue el emperador romano Nerón quien vino a echar a perder el espíritu de las justas musicales. En el año 67 a.C. viajó a Grecia para competir en arpa, canto, declamación y en la afamada carrera de carrozas tiradas por caballos. Para entonces Roma había absorbido la vida mediterránea, por lo que Nerón se dio el lujo de retrasar dos años los juegos para poder participar. Al evento llevó cinco mil romanos paleros que no dejaron de aplaudirle y poco a poco fue o matando o desapareciendo a sus rivales. La carrera de carrozas era oficialmente tirada por cuatro caballos, pero a Nerón no le pareció buena idea y metió a diez, y a pesar de que se cayó en una vuelta se declaró el mismo vencedor de la Olimpiada, llevándose a casa mil ochocientas medallas que él mismo diseñó. En la competencia de arpa no sólo compró a los jueces sino que el anfiteatro completo, por lo que compitió solo.

De 1912 a 1952 la música formó parte de las competencias olímpicas, hasta que se consideró que había demasiado profesionalismo en los concursantes. Para 1936 eran tres categorías: música de orquesta, música instrumental y música coral. Las composiciones se daban en papel y los jueces tenían mucho problema en calificar, por lo que por lo regular no se tocaban la obras en público. De los compositores conocidos en ganar una medalla fue el checo Josef Suk en 1932.

- Plácido Domingo canta en la Clausura de las Olimpiadas en Barcelona, 1992.