Moctezuma frente a Cortés

El siglo de la conquista - Hechos

Sandra Molina Arceo

El 8 de noviembre de 1519, el cielo azul del Valle de México recibió a los españoles. Hernán Cortés y sus hombres quedaron maravillados frente a México-Tenochtitlan. El Templo Mayor se levantaba impresionante –en lo que hoy es la Plaza Mayor de la Ciudad de México- y desde lo alto podía observarse todo el valle.

     Cuando Cortés se encontró frente a frente con Moctezuma le dio un abrazo, ante la sorpresa de la gente que esperaban que el tlatoani se lo comiera vivo pues el extranjero se había atrevido a tocarlo. Si su pueblo no podía siquiera mirarlo de frente, cómo el español osaba tocar a su emperador. Sin embargo, Moctezuma respondió como si nada, incluso fue amable. Había quedado fascinado con Hernán Cortés.

     En su segunda carta de relación, fechada el 30 de octubre de 1520,  Hernán Cortés le describió al rey Carlos V, su encuentro con Moctezuma: “...Pasado este puente, nos salió a recibir aquel señor Mutezuma con hasta doscientos señores, todos descalzos y vestidos de otra librea o manera de ropa asimismo bien rica a su uso[…] y el dicho Mutezuma venía por medio de la calle con dos señores… Y allí me tomó de la mano y me llevó a una gran sala y allí me hizo sentar en un estrado muy rico que para él lo tenía mandado hacer, y me dijo que le esperase allí, y él se fue. Y a poco rato, ya que toda la gente de mi compañía estaba aposentada, volvió con muchas y diversas joyas de oro y plata… y dijo: ‘Muchos días ha que por nuestras escrituras tenemos de nuestros antepasados noticia que yo ni todos los que en esta tierra habitamos no somos naturales de ella sino extranjeros, y venidos a ella de partes muy extrañas; y tenemos asimismo que a estas partes trajo nuestra generación un señor cuyos vasallos todos eran, el cual se volvió a su naturaleza[…], y siempre hemos tenido que los que de él descendiesen habían de venir a sojuzgar esta tierra y a nosotros como a sus vasallos; y según de la parte que vos decís que venís, que es a donde sale el sol, y las cosas que decís de ese gran señor o rey que acá os envió, creemos y tenemos por cierto, él sea nuestro señor natural y por tanto, vos sed cierto que os obedeceremos y tendremos por señor en lugar de ese gran señor que vos decís, y que en ello no habrá que yo en mi señorío poseo, mandar a vuestra voluntad, porque será obedecido y hecho; y todo lo que nosotros tenemos es para lo que vos de ello quisieráis disponer’

     Moctezuma alojó a los españoles en el palacio de su padre, Axayácatl, el cual se localizaba en el sitio que ocupa ahora el edificio del Monte de Piedad. Cortés y sus hombres se deslumbraron con la belleza de la ciudad, pero también se horrorizaron al enterarse de que los aztecas realizaban sacrificios humanos y adoraban a muchos dioses. Una de las paredes cercanas al Templo Mayor estaba llena de cráneos que pertenecían a las víctimas de los sacrificios. Ese tzompantli era conocido como el Muro de las Calaveras.

     En los días siguientes, Cortés explicó a Moctezuma de dónde venían, quién era el rey de los españoles y qué dios los protegía. Moctezuma se sometió a la autoridad de Cortés, aceptó al rey de España como propio y recibió el bautismo bajo la fe de Cristo, con lo cual perdió el respeto de su pueblo, ya que los aztecas sólo estaban dispuestos a obedecer a su tlatoani y seguir adorando a sus dioses, no a uno solo.