México en amplitud modulada

La reconstrucción - Vida Cotidiana

 

La fecha oficial del cumpleaños de la radio en México ha sido causa de polémicas. Uno de los primeros experimentos reconocidos, es el de Agosto de 1921 en la que el General Álvaro Obregón, entonces presidente de la República, asistió a Veracruz con motivo del primer centenario de la firma de los tratados de Córdoba, en los que se oficializaba la independencia de México. Durante la conmemoración se hicieron fiestas, desfiles, representaciones teatrales y una novedosa transmisión radiofónica.        

Pero el festejo oficial, se debate entre dos transmisiones: la realizada el 27 de septiembre de 1921, desde el escenario del teatro Ideal -localizado en la calle de Dolores- donde se instaló un transmisor que emitiría un mensaje directamente para el antiguo Teatro Nacional. Ahí se celebraba una feria comercial. En la cabina se encontraba don Adolfo Enrique Gómez Fernández, el inversionista que aventuró la idea, y su hermano Pedro. La hija de don Adolfo cantó el “Tango negro” y el tenor José Mojica interpretó “Vorrei moriré”. El programa duró menos de horas.

 La segunda fecha en cuestión es el 27 de octubre, también de 1921, pero desde la ciudad de Monterrey. El ingeniero Constantino de Tárnava, quien ya llevaba varios años experimentando con las ondas, lanzó su propia estación que nombró Tárnava Notre Dame (TND), en honor a la universidad donde había estudiado. Él también presentó un par de canciones y melodías instrumentales. En el programa de inauguración participaron la soprano María Ytirria, el tenor Aubrey Saint John Clerke y el pianista Carlos Pérez Maldonado.

Cualquiera que sea el cumpleaños que se elija, lo que es un hecho es que La ondas radiofónicas comenzaron a vibrar en México en el año 1921. Las emisiones de aquella época se transmitían una o dos veces por semana. Duraban menos de dos horas y las oían solo unas cuantas personas, porque tener un aparato receptor era un lujo.

 Gracias al éxito de las diferentes transmisiones que se practicaron, los diarios capitalinos empezaron a interesarse por los trastos radiofónicos. El primero en descubrir sus ventajas fue El Universal, que hizo uso de un radiorreceptor para incrementar sus fuentes de información.

 En su edición del 2 de enero de 1923, ofrece, como gran novedad, la posibilidad de que sus lectores disfruten de información exclusiva a través de un aparato receptor.

La estrategia fue tan exitosa que, ese mismo año, se estrenó la primera estación con miras comerciales, cuya propiedad compartieron el periódico El Universal y Raúl Azcárraga, hermano de Emilio, dueño de la Casa de la Radio, en donde se hacían pruebas con una planta de 50 watts que había sido introducida al país de contrabando. La dupla comercial fue bautizada simplemente como El Universal- La casa del radio.

 El 8 de mayo de 1923, a las veinte horas, en presencia de Carlos Noriega Hope, director de la revista literaria de El Universal y de Raúl Azcárraga, tuvo lugar la transmisión de un selecto programa radiofónico en el que participaron destacados artistas de la época como Andrés Segovia y Manuel M. Ponce. La cantante Celia Montalván interpretó “La borrachita” y el estridentista Manuel Maples Arce leyó un texto escrito ex profeso para pasar a la historia como “la primera lectura de poesía en la radio mexicana”, nombrado T.S.H. (Telegrafía sin hilos).  Acerca de este hecho poético, un cronista de El Universal apuntó: “desgraciadamente nadie pudo arrancarse el cerebro y arrojarlo a los espacios estelares para lograr comprender la nueva poesía”.