Madonna en México

Música - Personajes

Alejandro Rosas

En 1993, se anunció que la famosa cantante pop, Madonna, vendría a México. Al igual que sucedió un siglo antes con la llegada del Can-Cán a México; con las atrevidas tiples de tiempos revolucionarios o con el Mexican Rataplán de los años veintes, la parte más conservadora de la sociedad mexicana puso el grito en el cielo y se opuso a la presencia de Madonna en México por ser un mal ejemplo para los jóvenes y por contravenir los valores más sagrados de la familia.

     El tour de la cantante, llamado Girlie Show, se basaba en su disco Erotica, y aunque Madonna definió su espectáculo como “una mezcla de un concierto de rock, un desfile de modas, una presentación de circo, un acto de cabaret y un espectáculo de burlesque”, en la capital del país corrieron los rumores de que la cantante se masturbaba en el escenario con un crucifijo.

     “Versiones de gente conectada con los organizadores advirtieron que la excitante rubia llegará directamente al escenario procedente del bello puerto de Acapulco y presentará su espectáculo para personas de amplio criterio, ’no apto para menores de 14 años’, según apreciaciones de personas que han tratado de impedir a toda costa la celebración del evento que, por fin esta noche, hará retumbar los alrededores de la ciudad Deportiva. Sus innumerables admiradores y admiradoras, que tuvieron la suerte de encontrar boleto antes de que los revendedores y dueños de importantes restaurantes y bares los acapararan para venderlos en paquetes que incluyen cena y transporte (el consumo del vino es aparte), tendrán la oportunidad de escuchar temas que forman parte de sus ocho producciones. Contra todos sus defectos, que a mucha gente no le parecen, principalmente sus manifestaciones eróticas durante sus presentaciones, Madonna es una mujer que ama las artes, ya que por muchos es sabido su pasión por las modas, el teatro, el cine, la escultura y la pintura en donde cuenta entre sus favoritas a la pintora mexicana Frida Kahlo, de quien tiene una amplia colección de sus trabajos. En fin, esta noche, bajo la dirección musical, los cerca de 50 mil fanáticos que se esperan en este primer concierto de los tres que tiene programados Madonna, podrán admirar los contoneos de la cantante, que junto con algunos de sus bailarines darán mucho de qué hablar después de concluida su actuación y seguramente la gente podrá formarse un criterio a ciencia cierta si se debe o no prohibir  este tipo de espectáculos”.  Excélsior, 10 de de noviembre de 1993.

     Las buenas conciencias se santiguaron, rezaron, pidieron justicia divina e iniciaron una virulenta campaña contra Madonna con el fin de cancelar sus presentaciones. Incluso, el diputado priísta Fernando Lerdo de Tejada subió a la tribuna del Congreso a promover un punto de acuerdo para que no se le permitiera la entrada a México.

     Aunque los conciertos de Madonna ya estaban contratados, sus presentaciones pendieron de un hilo; la presión que ejercieron algunos grupos ultraconservadores sobre las autoridades del Distrito Federal las pusieron en riesgo, sin embargo, al final imperó la cordura, pero sobre todo, a la voluntad de la mayoría que se había pronunciado por el respeto a las libertades individuales, como la elección voluntaria de asistir o no a un concierto.