Los sentimientos de la Nación

Aires libertarios - Documentos

Los Sentimientos de la Nación fue un documento expuesto por José María Morelos y Pavón, el 14 de septiembre de 1813 en Chilpancingo. Es considerado uno de los textos políticos mexicanos más importantes. 

Asistieron al Congreso de Chilpancingo doce delegados en representación de provincias, entre ellos: José María Cos, Andrés Quintana Roo, Carlos María de Bustamante, Ignacio López Rayón, José María Liceaga, Sixto Verduzco y el propio Morelos. El 14 de septiembre de 1813 fue el día en que se instaló el primer parlamento constituyente y Morelos pronunció en el discurso inaugural los Sentimientos de la Nación, de los veintitrés puntos que consta el documento lo más relevante del contenido fue: 

1. Declarar la independencia de América de España, de cualquier otra Nación, gobierno o monarquía. 

2- Reafirmar la religión católica como única aceptada sin tolerancia de otra 

5.- Establecer que la soberanía dimanaría del pueblo y del Supremo Congreso Nacional Americano compuesto por representantes de cada provincia, eliminándose la figura del rey de España. 

6.- Una vez reconocida la soberanía de la nación y con una política inspirada en la Revolución francesa, el gobierno se dividiría en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. 

9.- Con la finalidad de proteger a los americanos, los empleos quedarían reservados para estos. 1

1.- Se cambiaría la forma de gobierno, se eliminaría el sistema monárquico y se establecería un gobierno liberal. 

12.- Socialmente se pretende una mayor igualdad, reduciendo el tiempo de los jornales y se debe procurar mejores costumbres para las clases marginadas. De esta manera Morelos exhortó al Congreso trazar leyes para moderar la opulencia y la pobreza y lograr así una mayor igualdad social 

15.- Se proscribe la esclavitud y la distinción de castas. 

22.- Se desaparecen las alcabalas, estancos y el tributo de los indígenas. 

Al día siguiente, el nuevo Congreso decidió nombrar a Morelos con el cargo de Generalísimo y tratamiento de ""Alteza serenísima"", pero el caudillo no aceptó tal nombramiento y pidió ser llamado ""Siervo de la Nación"". Siendo fiel a su ideología, se sometió al Congreso, lo cual fue un error estratégico pues los miembros del organismo pocas veces consensuaron acuerdos militares y obstaculizaron la libertad de acción y la unidad de mando requerida por las fuerzas de los insurgentes.