Los estudios Churubusco como trinchera

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Trabajadores de Estudios Cinematográficos (UTEC) contando con Jorge Negrete, Mario Moreno “Cantinflas y Jorge Mondragón como secretarios generales, quienes la reestructuraron e incorporaron al Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana (STPC), separándola del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC) que, en aquella época, dependía de la CTM.

Fidel Velázquez, dirigente vitalicio de la CTM, hizo un gran coraje y se opuso tanto a la ANDA como al STPC, generando un pleito que se extendió por años. En 1945, Gabriel Figueroa denunciaba el “gangsterismo sindical” perpetrado por Velázquez y sus secuaces. En respuesta a estas acusaciones, el secretario general del STIC, Salvador Carrillo, le propinó un célebre puñetazo al fotógrafo, agresión que detonó una manifestación en las calles encabezada por Cantinflas.

Los dimes, diretes y cachetadas se convirtieron en amenazas e intimidaciones serias que obligaron a los miembros de la Asociación a evaluar medidas más drásticas. En 1946, tomaron como trinchera la puerta de los mismísimos Estudios Churubusco. Empuñando pistolas y rifles, se acuartelaron ahí para defender su derecho a obtener mayores privilegios laborales.

Tuvo que meter mano el presidente Ávila Camacho, quien a través de un laudo delimitó el alcance de ambos sindicatos. En la repartición de bienes, el STIC se quedó a cargo de la distribución y elaboración de noticiarios y el STPC con la producción de largometrajes.

La escena fue reproducida en la película Cantinflas, dirigida por Sebastián del Amo, en ella aparece en escena el “Indio” Fernández (Joaquín Cosío), como un héroe del cine de oro, montado en su caballo blanco y preguntando: “¿qué paso jijos del maiz?, ¿iban a tirar balazos sin mí?”.