Los caminos de Vasco de Quiroga

Por Sandra Molina Arceo

Vasco de Quiroga, nació en 1470 en Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila. Fue juez de residencia en Orán y representante de la Corona en los tratados de paz con el rey de Tremecén en 1526.

Estudioso de las crónicas, costumbres y naturaleza de los indios provenientes de las recién descubiertas tierras y de los procesos de la conquista durante las primeras tres décadas del siglo XVI, aceptó, por invitación de la reina Isabel, formar parte de las Segunda Audiencia.

A sus 60 años, era un hombre corpulento, de gran fortaleza física y espiritual, de trato afable y vigoroso que emprendió grandes esfuerzos para el proceso de la culturización de la nueva sociedad que se iba construyendo tras la conquista. Como humanista y creyente de los principios evangélicos, procuró siempre un trato justo hacia los indios, lo que le ganó una designación para ser el primer obispo de la diócesis de Michoacán.

La Segunda Audiencia llegó a la ciudad de México el 9 de enero de 1531. Fueron recibidos por fray Juan de Zumárraga, obispo electo de México. Una de las primeras tareas que le fueron designadas a Vasco de Quiroga fue evaluar a fondo la situación generada por los abusos de la Primera Audiencia, por lo que observó y escuchó las voces tanto españolas como indígenas.

Se involucró en la solución de los problemas políticos con la visión de que el nuevo Mundo era no solo territorio, sino terreno fértil para evangelizar. No hispanizar a los indios, sino dotarlos de herramientas prácticas, civilizadoras, como las letras y los oficios, porque era capaz de ver en ellos posibilidades inmensas. “Todo se puede conseguir con los indios yendo a ellos como vino Cristo a nosotros, haciéndoles bienes y no males, piedades y no crueldades, predicándoles sanándoles y curando los enfermos, y en fin, las otras obras de misericordia y de la bondad y piedad cristianas porque de ver esta bondad se admirasen y admirándse creyesen y creyendo se convirtiesen y edificasen”. Así lo cita Paulino Castañeda en su libro Don Vasco de Quiroga y su información en derecho.

En 1531 solicita permiso al Consejo de Indias para organizar los pueblos de indios y funda los llamados pueblos hospitales, comunidades en donde se recogían pobres y peregrinos por el tiempo que lo necesitaran. Al mismo tiempo un lugar para vivir, con escuelas, centros de instrucción y albergue para viajeros.