La restauración del fuerte

Arquitectura - Obras

Ubicado frente a las costas del Golfo de México, San Juan de Ulúa es un sitio referencial para el puerto de Veracruz y uno de los símbolos de la historia nacional. Después de que el Fuerte dejara de ser una prisión, la edificación cayó en el abandono; sus cimientos comenzaron a presentar graves deterioros por la contaminación de las aguas y la aliteración de las corrientes por la actividad portuaria.

            Un grupo de investigadores del INAH, propuso un proyecto para el rescate integral del Fuerte que fue promovido por la Federación y el gobierno del estado. Requirió de una inversión inicial de 27 millones de pesos, para la primera etapa. Se usaron válvulas y compuertas para desalojar el agua marina que ahora ingresa, en mayor proporción, debido a que las mareas altas han incrementado los niveles. Se hicieron trabajos hidráulicos y de electricidad, así como restauraciones de las torres El Caballero Alto, San Pedro y San Crispín.

            Años después y luego de una inversión de 56.5 millones de pesos, en noviembre de 2012, se culminó la restauración del fuerte de San Juan de Ulúa y abrió las puertas al público con la promesa de que resistirá la embestida de inundaciones y otros fenómenos naturales por más de 30 años.

            “San Juan de Ulúa es un nuevo espacio para conocer la historia del país con una visión más completa e integral que ahora cuenta con un museo que reúne piezas arqueológicas invaluables de toda la región del Golfo de México”, destacó el presidente Felipe Calderón en el discurso inaugural.

            Destacó la restauración de la Casa del Gobernador, espacio que fue residencia presidencial de Benito Juárez y de Venustiano Carranza en el siglo XIX y que desde la reapertura, alberga el nuevo Museo Arqueológico de Veracruz, que alberga una colección de objetos que dan cuenta del devenir de las antiguas culturas del Golfo, desde la olmeca hasta la totonaca y la huasteca.

            La fortaleza estaba en riesgo de hundimiento. La tecnología usada en la restauración, es la misma probada en algunos castillos medievales y renacentistas, en Europa y puentes en Japón, utilizada por primera vez en monumentos históricos de América Latina.

            Se diseñó un sistema pluvial muy complejo. Se bajaron los niveles de la Plaza de Armas alrededor de 5 centímetros y el resto de los patios para poder leer las fachadas. Se recobró la proporción de estás que con los años y las intervenciones arquitectónicas de cada siglo se habían ideo perdiendo.

            Un equipo especializado asesoró el diseño de válvulas de compuertas, un cárcamo y el bombeo, para que en determinados meses cuando las mareas estén altas se cierren las compuertas para desalojar las aguas mediante bombeo.

            Como parte de la restauración del complejo arquitectónico se entregaron también, la Plaza de Armas y el Muro de las Argollas, la parte más antigua de la fortaleza.

            Cuenta la historia que el mismo Hernán Cortés ayudó a hacer la empalizada del muro para defender las embarcaciones del viento del norte; a éste, amarraban los barcos para descargar las mercancías que transportaban