La XEW: un día de 1930

La reconstrucción - Vida Cotidiana

18 de septiembre de 1930, 20:00 horas, en la parte alta del Cine Olimpia, ubicado en la calle 16 de septiembre número 9; ante la presencia del ministro de Educación Pública, señor Aarón Sáenz,  y cientos de invitados especiales. Se dejó escuchar, por primera vez el peculiar sonido del xilófono modulando las notas musicales sol, si, re, sol y la frase pronunciada por Leopoldo de Samaniego: “La voz de la América Latina desde México”, formalizando las transmisiones de la XEW. 

 La ceremonia fue encabezada por Emilio Azcárraga Vidaurreta, fundador de la estación. El Himno a la Alegría de Ludwig van Beethoven, fue la primera pieza musical que se interpretó, a manos de Miguel Lerdo de Tejada y la Orquesta Típica de la Policía. El programa fue conducido por el mismo Leopoldo Samaniego y contó con la presencia de Juan Arvizu, Francisco Salinas, Josefina “La Chacha” Aguilar y Ofelia Euroza como invitados.

 La XEW representó la primera programación con cobertura nacional, abierta y pensada en la sensibilidad y forma de vida de los mexicanos.  Una nueva forma de hacer radio. Así lo describe María del Carmen Olivares en su libro Un empresario ejemplar:

 “ En esa ‘escuela’ cuyo director era don Emilio, se formaron, según se ha podido constatar, los mejores locutores que ha tenido México, los mejores guionistas, los mejores programadores, los mejores artistas, los mejores comentaristas, los mejores vendedores de tiempo y espacio, los mejores directores artísticos, los mejores compositores, los mejores arreglistas…  en pocas palabras, esa ‘escuela’ dotó al país de magníficos elementos especializados en los diferentes aspectos del espectáculo”.

 “Don Emilio escogía muy bien a su gente”, cuenta Luis Cáceres en entrevista para el libro Vidas en el aire de Bertha Zacatecas, “cuando alguien solicitaba trabajo, él decía: ‘usted va a ser operador: usted locutor’ y así. Era un gran fisonomista. Él contrató a todo su personal a puro ojo de buen cubero. Doña Amalita (Gómez Zepeda) y yo somos los únicos testigos de esto que le estoy contando… Había un mozo, tres locutores, tres telefonistas… La W era una cosa chiquita”.

 Con ese buen tino, don Emilio fue descubriendo y sumando a los hombres y mujeres que serían verdaderos íconos de la radiodifusión mexicana.  Una de las estrategias de la XEW fue privilegiar a la canción mexicana:

“Cuando encontró a Agustín Lara de inmediato supo valorarlo como compositor”, cuenta María del Carmen Olivares, “la primera canción de Lara que se grabó fue “Imposible” […]. También tuvo relaciones profesionales con Tito Guízar, el Dr. Ortiz Tirado, Ana María Fernández, Juan Arvizu y entre los compositores que ayudó a forjarse y que posteriormente la W los inmortalizó se puede mencionar a Miguel Lerdo de Tejada, Mario Talavera, Ricardo Palmerín, Alfonso Esparza, Tata Nacho ( Ignacio Fernández Esperón), Guty Cárdenas. A todos ellos y muchos más los apoyaba para dar a conocer sus composiciones, por una parte, grabándolas en discos con la intención de popularizarlas y por otro lado abriendo teatros y cabarets para que ahí pudieran dar a conocer su trabajo”.