La vida en 1959

La estabilidad - Vida Cotidiana

Por Alejandro Rosas

En 1959, año en que fue inaugurado el Autódromo de la ciudad de México, la vida cotidiana de los mexicanos transcurría al ritmo de la paz social y la estabilidad política y económica que había alcanzado el país bajo el sistema político priísta. Algo de represión política –el conflicto ferrocarrilero-; no pocos fraudes electorales, una dosis de adoctrinamiento  –con los libros de texto gratuito que fueron autorizados ese año- y mucho entretenimiento suficiente para ver pasar la vida sin preocupaciones.

La sociedad era bastante conservadora y se santiguaba cada vez que podía; sobre todo a raíz del triunfo de Fidel Castro en Cuba y la posibilidad de que los aires comunistas y ateos que soplaban sobre la isla caribeña llegaran a México. No faltaba el ánimo censor de algunos sectores de la sociedad, como la Asociación Femenina de Higiene Social que sugirió al público “abstenerse de asistir a exhibiiones morbosas que enaltecen depravaciones y vicios sexuales en la deleznable película ‘Ángel del infierno’, estelarizada por Evangelina Elizondo y Julio Aldama.

También en 1959, las autoridades prohibieron “a los cómicos e imitadores actuar con amaneramientos en sus presentaciones de teatros de revista, radio y televisión”. Y señalaban particularmente a “el Glostora” del grupo Los Xochimilcas; el “che” Quintero, Capulina, el “loco” Manuel Valdés para que se abstuvieran de hacer “ademanes afeminados”.

Pero había otras cintas y programas menos satanizados. Después de triunfar en la radio y la televisión, se estrenó la película Gutierritos en el teatro Alameda; Ritz Nabisco patrocinaba el Llanero Solitario; las salas cinematográficas se llenaban para ver a Marilyn Monroe en “Una Eva y dos Adanes” y los espectadores debían pensarlo dos veces antes de ver la película de miedo del momento, anunciada en el periódico Ovaciones

¡La película de terror que necesita de un seguro de vida para ser vista! ¡Niños, acompañen a sus padres para darles valor! $50,000 serán entregados a sus deudos si usted muere de miedo viendo a: Enrique Rambal, Abel Salazar, Martha Roth y Ofelia Guilmain en El hombre y el monstruo, dir. Rafael Baledón (pida su poliza de seguro a la entrada al cine).”

El mundo miraba al espacio; en 1959 los soviéticos enviaron al espacio la sonda Lunik 3 que fotografió por vez primera el lado oscuro de la Luna; los norteamericanos por su parte dijeron ¿por qué no? y enviaron dos monos –Abie y Miss Baker- al espacio, los cuales fueron los primeros seres vivos en salir de la Tierra y regresar con vida.

México también se sumaba al furor por los viajes espaciales, aunque bajo nuestro mexicanísimo ingenio: “Mejor que lunatizar… Vamos a jaibolizar con Bonampak. Jaibolizar quiere decir hacer jaiboles precisamente con Ron Bonampak. El mejor ron que México produce”.

El Auditorio Nacional abrió sus puertas a una magna exposición traída por los rusos que mostró a los visitantes lo que era la Unión Soviética por entonces; fue un evento espectacular porque el público pudo ver una réplica de la sonda Lunik 1 colocada dentro de un modelo de cápsula como la que la había impulsado en dirección al sol.  Ese año el mundo conoció a la primera muñeca Barbie; los esposos Louis y Mary Leakey descubrieron el cráneo del australopithecus boisei y Philips lanzó su famoso “grabador de cinta magnética”.

            Y como la capital de la República estaba imbuida del más puro ambiente automovilístico no faltaron espectáculos en ruedas como el de “pilotos suicidas” llamado “Los diablos del Volante”, presentado en el Auditorio Nacional. Para concluir el año, los periódicos dieron a conocer una noticia desconcertante: Santa Clós dejaba su tradicional trineo, y ese año llegaría al Palacio de Hierro en helicóptero y “todos los niños estaban invitados”.