La revolución en Yucatán: un espacio para el discurso femenino

La revolución - Vida Cotidiana

En Yucatán, la Revolución Mexicana llegó a paso de tortuga en 1915 con la entrada del sinaloense Salvador Alvarado Rubio, general del ejército Constitucionalista, enviado del presidente Venustiano Carranza tras el levantamiento del gobernador Abel Ortiz Argumedo, el cual se encontró a su llegada con una sociedad desigual, producto del auge henequenero que se vivía en ese momento en la región, estando dentro de ese porcentaje carente de libertades e igualdades esclavos, sirvientes y mujeres. 

Para terminar con ese caos social existente, el carismático militar puso en práctica una serie de movimientos de clases y reformas sociales en las que las mujeres no fueron excluidas, como la ley de repartición de tierras y de protección a los obreros, la del combate contra el alcoholismo con el fin de erradicarlo entre los indígenas, la persecución hacia la prostitución y la fundación de la escuela de Agricultura, de Artes y Oficios, Bellas Artes y la de Derecho. Gestiones transformadoras por el cual es recordado por todos los habitantes del estado de Yucatán como ""el reformador social"". 

Fueron principalmente las maestras las más fervientes seguidoras del gobernador Alvarado, convirtiéndose poco a poco en las representantes del sector femenino y máximas impulsoras de acrecentar el interés en las demás por desempeñar actividades no relacionadas al espacio privado sino también al público, a través de organizaciones o agrupaciones feministas, estando dentro del amplio listado, Rita Cetina Gutiérrez, fundadora de la sociedad y escuela femenina la ""Siempreviva"", Consuelo Zavala y Castillo, familiar del ilustre historiador Silvio Zavala, Dominga Canto y Pastrana, ex alumna de la escuela particular la ""Siempreviva"", Piedad Carrillo Gil, abuela paterna de la historiadora y directora del AGEY, Piedad Peniche Rivero, Francisca Ascaño la cual pedía que la mujer pudiera votar, Encarnación Rosado, Dilia Macías y Ana María Espinosa partidarias también del sufragio femenino. 

Para las mujeres yucatanenses estaba claro que la unión hacía la fuerza y sólo la participación en conjunto lograría destacar el ya importante papel que estaban desempeñando en el campo social y en el económico, sin embargo, las condiciones sociales, económicas, ideológicas y culturales fueron factores determinantes que hicieron heterogéneo el discurso femenino, pudiendo con ello clasificar a las mujeres de manera general en tres grupos: . 

a) Católicas 
b) Moderadas 
c) Liberales 

Para las católicas o conservadoras una de las trabas para poder entrar de lleno a la acción pública fue la maternidad, la cual se encargó la Iglesia de enaltecer, motivo por el cual el general Alvarado tachó a todas las mujeres de clericales. También estaban las moderadas, las cuales proponían entrar con cautela al ámbito público, para ellas la carencia de experiencia representaba un gran obstáculo que sólo a través de la educación lograrían superar. Sólo las liberales o radicales proponían que la entrada tenía que ser de manera inmediata, ya que en la práctica la experiencia se iría adquiriendo, la espera para estas mujeres había sido suficiente. 

Unas de las organizaciones más destacadas que hicieron con el carismático gobernador fueron los dos Congresos Feministas llevados a cabo en 1916 en el Teatro Peón Contreras de Mérida, lugar donde se abogó por igualdad de oportunidades especialmente en el campo laboral, además de enfatizarse algunos temas que quedaron sustentados en tres leyes. . 

1.- La ley en la cual se les otorgó a las mujeres a los veintiún años la mayoría de edad. 
2.- La ley que reglamentó el divorcio. 
3.- La ley que le otorgaba igualdad jurídica a las mujeres. 

La petición del sufragio por la cual varias liberales abogaban se otorgó hasta el segundo congreso en el mismo año de 1916 y solamente para los comicios municipales, petición que no fue tomada con seriedad ya que el gobernador Alvarado nunca legisló al respecto. 

A pesar de no haber logrado las mujeres el triunfo del derecho a votar durante el periodo alvaradista, se puede decir que la Revolución Mexicana fue un periodo importante tanto a nivel regional como nacional. En lo que respecta a Yucatán representó el inicio del discurso liberal femenino que se materializó en el periodo carrillista cuando en noviembre de 1922, Rosa Torres ganó las elecciones para presidente municipal, y posteriormente en noviembre de 1923 Raquel Dzib, Elvia Carrillo Puerto y Beatriz Peniche ganaron las elecciones para integrar la XXVIII legislatura del Congreso local. A nivel nacional, los Congresos Feministas marcaron el principio de la todavía larga trayectoria hacia el sufragio femenino de 1953. . 

Fuentes: Para más información sobre esa alianza multiclasista y acciones reformadoras que puso en práctica Salvador Alvarado leer: Gilbert M. Joseph, Revolución desde afuera. Yucatán, México y los Estados Unidos 1880-1924, México, FCE, 1992. Piedad Peniche Rivero, Kathleen R. Martin, Dos mujeres fuera de serie. Elvia Carrillo Puerto y Felipa Poot, México, Gobierno del Estado-ICY, 2001. Aurora Cortina G. Quijano, Los Congresos Feministas en Yucatán en 1916 y su influencia en la Legislación Local y Federal. s/a, ""La Revolución Mexicana en Yucatán (Período 1915-1918)"", AGEY, (versión electrónica), http://www.yucatan.gob.mx/archivogeneral/Revolución/revolucion.htm