La música cura: no culpen a la tarántula.

Música

A través de la historia los estudiosos se han interesado por los efectos que la música tiene sobre el cuerpo humano, ya sean de manera ritual, terapéutica o psicológica. Con el avance de la medicina, se ha comprobado que la música es de gran ayuda al tratamiento de enfermedades físicas, mentales y emocionales.

Hasta el siglo XVIII seguía asombrando a los médicos una extraña enfermedad de la que nunca se supo a ciencia cierta sus causas, pero sí su cura: música y baile… a todo lo que da. Se trata del tarantismo, cuyas primeras manifestaciones aparecen ya registradas en la literatura médica del siglo XVI, cuando en algunos pueblos de Europa, sobre todo durante la época de más calor, la gente se despertaba repentinamente con un dolor agudo que sólo se aminoraba saltando, zarandeándose y corriendo como locos por toda la casa.

Las manifestaciones más recurrentes se dieron en Italia, en el tacón de la bota, donde se comenzó a creer que aquello era producto de la picadura de la araña tarántula, famosa en la región (de ahí que la gente se ""atarantara""). Los afectados bailaban, a veces durante días, hasta desfallecer. De ahí eran llevados a una cama caliente donde sudaban copiosamente. Así los médicos creían que la transpiración en exceso era la cura.

Sin embargo, se dieron cuenta que si el remedio se aplicaba sin música no había mejoría: sólo la conjunción de la música con el baile curaban al paciente. Además la música debía ser bien tocada, pues los instrumentos desafinados producían en el enfermo una angustia y malestar que lo podían tornar violento.

A finales del siglo XVII el Diccionario de Autoridades define la danza llamada Tarantela como ""Tañido violento que se baila sin escuela alguna y dicen ser el son que tocan a los que están mordidos de la tarántula"". Por lo mismo en muchos pueblos siempre había un grupo de músicos prestos a aplicar su ""medicina"" al tarantulado y cobrar bien.

El fenómeno llegó a tal que en 1847 el gobierno italiano encargó al doctor Giuseppe Maria Carusi investigar si la mordedura de la susodicha tarántula producía el tarantismo. En su estudio científico (Della tarantola e del tarantismo, Stamperia del Vaglio, 1848) Carusi cuenta que no pudiendo encontrar ningún caso en Puglia, pidió que le llevaran una tarántula a su laboratorio y experimentó la reacción de su picadura con tres niños de cinco años: ""Los (pobrecillos) niños sufrieron dolores intensos, cefaleas, irritación en la piel y dificultades respiratorias"", pero ninguno bailó. Claro, no había música.

RECOMENDACIONES:

-         Juliet Alvin, Musicoterapia, Barcelona, Paidos Educador, 1997.

-         Oliver Sacks, Musicofilia, Barcelona, Anagrama, 2009.

Ligas de Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=dKppp0hdSsM

http://www.youtube.com/watch?v=U-xsosv6uM0

http://www.youtube.com/watch?v=u2dQeAaoSaI&feature=related