La emboscada: Ignacio Elizondo

Aires libertarios - Hechos

""…murió detestado de muchos, sentido de nadie, no premiado por el gobierno, ni aun castigado su asesino, un hombre que creyó hacer fortuna, adquirir honores y riquezas con su traición…"" José Ma. Luis Mora.

Ignacio Elizondo (1766-1813) era capitán de una compañía de presidios antes de alistarse en las filas de la insurgencia. Contribuyó a que el Nuevo Reino de León, Nuevo Santander y Coahuila lucharan a favor de la independencia. Obtuvo el cargo de teniente coronel, pero creyéndose digno de un ascenso, pidió a Allende el grado de teniente general, mismo que le fue negado. Elizondo se ofendió y concibió el plan para apoderarse de los jefes insurgentes y entregarlos a las autoridades españolas.

En marzo de 1811, el virrey Venegas ofreció a los caudillos insurgentes el indulto. Hidalgo y los demás jefes se negaron y decidieron retirarse a Estados Unidos. Dejaron el mando del movimiento a Ignacio López Rayón, y el 11 de marzo salió de Saltillo la caravana rumbo a Monclova. La encabezaban Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Mariano Abasolo, Juan Aldama y Mariano Jiménez.

[caption id=""attachment_23865"" align=""aligncenter"" width=""370"" caption=""Ignacio Elizondo preparó cuidadosamente la emboscada para capturar a Hidalgo y Allende.""][/caption] En complicidad con Manuel Ochoa, Ignacio Elizondo salió de Monclova con más de trescientos hombres y se situó en Acatita de Baján. La traición que planeaba fue conocida por la mujer de Abasolo, pero Hidalgo y Allende despreciaron el aviso y continuaron su camino.

Elizondo formó una tropa para rendir honores a Hidalgo y los demás jefes a su paso, y en la loma ocultó al grueso de sus fuerzas, que se encargó de poner presos a los insurgentes a medida que la caravana iba pasando. No hubo oposición armada de los rebeldes, sin embargo, el impetuoso hijo de Allende sacó su pistola, disparó sobre los traidores pero falló. Elizondo reaccionó de inmediato y el joven recibió del traidor la bala que le quitó la vida.

Los presos fueron conducidos a Monclova, donde Nemesio Salcedo, comandante general de las provincias, procedió por cuenta propia a levantar los cargos. Algunos de los insurgentes fueron sentenciados y ejecutados ahí mismo. Los principales jefes, Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron llevados a Chihuahua.

Luego de su traición, Elizondo continuó al mando de fuerzas por algún tiempo, Se destacó por la crueldad con que trataba a los insurgentes que caían en su poder, hasta que Miguel Serrano, teniente español que se fingió loco, lo asesinó. La muerte de Ignacio Elizondo fue muy celebrada por los insurgentes, creyeron que era el justo castigo por su traición.

Fuente: Molina Arceo, Sandra, 101 villanos en la historia de México, Grijalbo, 2008.