La cabeza de Juárez

La era liberal - Hechos

Benito Juárez es quizá uno de los personajes más reproducidos en la iconografía oficial. A saber porqué, pues guapo, ni modo, no era; pero su famosa cabeza la vemos lo mismo en tamaño gigante y tridimensional -13 metros de alto por 9 de ancho- en la Delegación Iztapalapa, que en los libros de texto o en medidas nada despreciables en las paredes de recintos culturales, como el mural La Reforma y la caída del imperio de José Clemente Orozco en el Museo Nacional de Historia: la cabeza flota, ausente el cuerpo, en medio de patrióticas escenas. (No puedo evitar pensar en la enorme cabeza de la madre de Woody Allen en ""Edipo reprimido"", Historias de Nueva York, 1989 y en las cabezas parlantes de Futurama de Matt Groening, 1999 a la fecha). ¿Y si contáramos el número de calles y escuelas con el nombre de Benito Juárez? Tan sólo en la Ciudad de México hay 1,376 calles, 300 en Guadalajara y 443 en Monterrey, según la Guía Rojí. 

La historiografía local y extranjera sobre el personaje también es profusa. Una simple búsqueda en worldcat, el catálogo académico internacional, arroja 4,089 referencias. Google dice que tiene disponibles casi 12 millones de resultados relacionados con el criterio ""Benito Juárez"". Hay estudios de todos sabores y colores, por lo menos 600 biografías y antologías de textos en ediciones diferentes y en varios idiomas. En general, el prócer suele salir bien librado y con su reputación sin mancha. Más difícil es encontrarlo como pretexto de otras artes. En música hay al menos un par de obras: la Marcha fúnebre de Rafael Mena, ca. 1872 y Benito Juárez de Nubia Córdoba de Ruiz, 1994. En cine, como ejemplo, una perla: Juárez (Warner Bros, 1939) con Bette Davis como Carlota y Paul Muni en el papel de don Benito. 

La literatura de ficción tampoco es vasta, entre otros: Ricardo Orozco, Los Juárez : una familia en el torbellino político mexicano, según las memorias de Agustín Pozos, 2006; Oralia Méndez Pérez, Una tímida rosa. La que amó a Benito Juárez hasta la muerte, 2006 y la más reciente novela de Eduardo Antonio Parra, El rostro de piedra, 2008. Aunque parece que Juárez, el impasible de Héctor Pérez Martínez es todavía difícil de superar. 

Hay quien piensa que don Benito (o la cabeza) ha alcanzado tal altura histórica en el panteón patrio que pocos se atreven a entrarle al personaje y llevarlo a campos de divulgación menos solemnes. Lo cierto es que su figura sigue representando, mejor dicho, encabezando, lo mejor de la nación Mexicana. 

Ver video: http://www.youtube.com/watch?v=BZ7qIlD0ssU&sns=em