La Basílica de Nuestra Señora de la Salud

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Por Sandra Molina Arceo

La santa imagen de Nuestra Señora de la Salud, ubicada en Pátzcuaro, es considerada la primer imagen de la Virgen María realizada en tierras americanas. Se le rinde culto público desde 1540 y fue un encargo de don Vasco de Quiroga a los indígenas purépechas de la región, quienes la elaboraron a base de médula de caña de maíz seco mezclada con engrudo.

La imagen, de tamaño natural, fue bautizada como Nuestra Señora de la salud porque al ser ubicada en el templo del Hospital Principal de Pátzcuaro rápidamente comenzaron a suceder milagrosas curaciones que le atribuyeron a su presencia.

En 1691 se inició la construcción del Sagrario, con bóvedas muy altas hechas de piedra con el objetivo de dar un hogar más amplio a la Virgen, ya que fueron tantos los favores recibidos, que el pequeño templo, en el que originalmente fue instalada, resultó insuficiente para dar cabida a las peregrinaciones. La Virgen de la Salud estuvo en el Sagrario por 191 años, hasta que fue trasladada a la Basílica.

La construcción de la Basílica se inició en 1543 y pasó por un largo proceso de cambios en el diseño, irregularidades en el terreno y cancelaciones, por los que fungió como parroquia hasta 1908, año en que fue elevada a la categoría de Basílica. En 1747 fue fundado el convento de las religiosas dominicas, dedicadas al cuidado de la imagen. De ese momento a la actualidad, solo ellas pueden tocar y atender la imagen. A finales de 1880, Nuestra Señora de la Salud fue trasladada a su actual recinto, al que cada 8 de diciembre acuden miles de personas para adorarla y venerarla.

El 22 de diciembre de 1962, un individuo intentó atentar contra la imagen, disparándole diez balazos con un rifle de largo alcance a poca distancia. Milagrosamente la imagen no resultó dañada; inexplicablemente las balas se desviaron o perdieron su fuerza antes de alcanzarla. Como evidencia de este hecho milagroso, el rifle del atentado es conservado en la sacristía.