Adiós a nuestro Drácula: Germán Robles

Cine - Personajes

Por Alejandro Rosas

Dos  papeles marcaron su vida actoral, el Conde Karol de Lavud o conde Duval, en la cinta El Vampiro (1957) y el Señor Kips en la obra teatral La dama de negro en la que actuó durante 11 años, aunque representaba en cada función 7 personajes distintos. Con ambos papeles, Germán Robles (1929-2015) se ganó un lugar legendario en la historia de la actuación en México, aunque su carrera fue mucho más extensa y reconocida, incursionando en cine, televisión, radio, series animadas y doblajes.

Nacido en Gijón, en 1929, llegó con su familia México y desde joven se dedicó a la actuación. Su trayectoria en números está definida por 600 teleteatros, 30 telenovelas y más de 90 películas.

Pero sin duda, la película que llevó a la fama a Germán Robles, al grado de convertirlo en una leyenda, fue El Vampiro producida por Abel Salazar, con guión de Ramón Obón, dirigida por Fernando Méndez y con la escenografía, ni más ni menos que del artista Gunther Gerszo.

México incursionó en el cine de terror hasta la segunda mitad de la década de 1950, de la mano del director Fernándeo Méndez quien en 1956 filmó Ladrón de cadáveres, cinta que logró mezclar con éxito, luchadores y monstruos –modelo que se repetiría muchas veces más bajo la máscara sagrada de El Santo-. Sin embargo, su segunda película, considerada la mejor cinta de horror mexicana, fue El Vampiro, aclamada en México y en el extranjero, y hoy, convetida en película de culto, luego de la interpretación que hizo Germán Robles del famosísimo conde Drácula.

Reconocida por su ambientación lúgubre, temática fuerte y las caracterizaciones de Germán Robles y Alicia Montoya verdaderamente aterradoras, la historia de Bram Stoker, fue adaptada al más puro estilo mexicano, y la participación de Abel Salazar como protagonista de la historia, tiene por momentos sus gracejadas que le dieron el toque nacional a la adaptación de la obra, como cuando expresa:  “A mi los vampiros me hacen lo que el aire al abanico”.

La interpretación de Germán Robles del conde Drácula, fue un éxito, y se adelantó incluso a la que un poco después realizó el actor británico Cristopher Lee. La secuela, “El ataúd del vampiro” fue también recibida con beneplácito entre el público, no obstante que repitió la misma fórmula de la cinta original.

Germán Robles merece un reconocimiento por su larga trayectoria y siempre será recordado; su inconfundible voz, su carácter recio, su dicción clara y perfecta, su manejo del lenguaje marcaron una larga carrera. En 1957 interpretó a un personaje inmortal, como lo es, según la literatura, un vampiro. Hoy Germán Robles ha alcanzado la inmortalidad por la historia que deja en el mundo del teatro, el cine y la televisión.