¿Francisca Villa?

Datos Curiosos

Oficialmente los restos de Francisco Villa se encuentran sepultados en el monumento a la Revolución; fueron exhumados del panteón civil de Parral, Chihuahua y trasladados al monumento a la Revolución en 1976. Sin embargo, existe la versión de  que los restos que ahí descansan no son los del Centauro sino los de una mujer.

            De acuerdo con una versión que circula, sustentada en rumores, anécdotas y dichos, en 1931 Pedro Alvarado y una de las viudas de Villa, exhumaron secretamente los restos de Pancho Villa para evitar una nueva profanación –como la ocurrida en 1926 en la cual se robaron su cabeza-. La nueva tumba estaba también en el cementerio de Parral, a 120 metros hacia el oriente de la tumba original y tenía el número 10.

            Para que no hubiera lugar a suspicacias, fue necesario conseguir otro cadáver para que ocupara la fosa original que tenía el número 632. Al parecer los restos que inhumaron ahí fueron los de una mujer joven que se dirigía a Estados Unidos a curarse de cáncer pero falleció en Parral; sin papeles que permitieran su identificación, la viuda de Villa y Pedro Alvarado se arreglaron con el encargado del panteón para que la sepultara en la tumba original de Villa. De esa forma, la desconocida mujer fue enterrada en la fosa 632.

            En 1976, el reportero Oscar W. Ching Vega, enviado especial de El Sol de México, fue autorizado por el general Galván, para fungir como exhumador. De acuerdo con su relato publicado el 18 de noviembre: “Se iniciaron los trabajos abriendo una horadación en un costado de la tumba; la perforación fue difícil por tropezar con el muro de concreto que se había construido después de la profanación de 1926… El féretro estaba totalmente destruido, quedando sólo algunos fragmentos de madera podrida, y por lo que respecta al esqueleto se veían algunos huesos también bastante deteriorados. Con un recogedor sacaron los restos del esqueleto y del féretro, los cuales fueron colocados en una urna que se trasladó a Durango y luego al D.F.”

            Ching no reparó en los detalles de los restos, pero al parecer entre ellos había botones de carey, un rosario en las manos del cadáver y tela de encaje, correspondientes todos a una mujer. Se dice que el periodista Oscar Ching llevó dos huesos al notario público para que diera testimonio del traslado, “y en eso estaba, cuando el director de un hospital local, el doctor René Armendáriz, de oficio ginecólogo, comentó que le parecía que el sacro era femenino y de una mujer joven”. Aún así, las autoridades no prestaron atención y continuaron con el proceso que concluyó el 20 de noviembre en el monumento a la Revolución, donde hasta hoy se encuentran los restos de ¿Francisca Villa?