Felipe Ángeles de Elena Garro

Artes Escénicas

En 1953, Elena Garro comenzó a investigar los archivos militares de la nación en busca de un personaje; de papeles e imágenes gastados construyó la interpretación de una de las figuras más significativas de la revolución.

En 1956, terminó la primera versión de Felipe Ángeles, una obra de teatro basada en la vida del general. Se trata de la única obra de carácter documental dentro del repertorio teatral de Elena Garro y también del único texto de la autora que se ciñe al realismo, a diferencia del tono mágico fantástico que maneja en otras obras como Un hogar sólido y el árbol.

La tragedia de Felipe Ángeles fue publicada en 1967 y llevada a escena en 1978 bajo la dirección de Hugo Galarza, en el Teatro de Ciudad Universitaria, con un reparto encabezado por Guillermo Gil, Eugenio Cobo, Jaime Estrada, Miguel Rodarte y Manuel Armenta.

La obra es dividida en tres actos y desarrollada en el curso de 24 horas. El primer acto inicia una mañana de noviembre de 1919 a la entrada del Teatro de los Héroes en Chihuahua, lugar en el que se llevaría a cabo el juicio sumario contra un Felipe Ángeles, traicionado y hecho prisionero, que se opone al poder del Primer Jefe, y ya entonces presidente de la República, Carranza.

En el segundo acto se dramatiza el juicio, en el que Ángeles se defiende durante varias horas y cuestiona la congruencia de la revolución. ""¿No ve, abogado, que un revolucionario que llega al poder es una contradicción? ¿Y que asesinar a los revolucionarios en nombre de la revolución es consecuencia de esa misma contradicción?"".

El tercer acto, devela la intención del coronel Bautista de ayudar a escapar al general con la ayuda de Villa, posibilidad a la que Ángeles se niega asumiendo su papel de redentor. ""¡Llora por ti, antes de que tus lágrimas desaparezcan de esta tierra regada por las lágrimas! ¡Llora igual que Madero antes de que lo sacaran para su asesinato! Para que luego digan: Madero era un tonto, Ángeles era un tonto. De las lágrimas tontas de los tontos nacen manantiales de los que surge la frescura de la patria"".

Estrujantes y conmovedoras, las palabras de Garro tejen las escenas que reconstruyen el ambiente posrevolucionario y presentan a un héroe trágico que ofrece su vida a favor de la razón y como un sacrificio para terminar con la violencia.

""Yo soy el que debe llorar por todo lo que no hice por ustedes cuando pude hacerlo. Muchas veces vi morir a mis hombres, ¡pobres soldados del pueblo, que con las piernas temblorosas avanzaban hacia la muerte…! Y no lloré por ellos a pesar de pedírmelo mi corazón porque creía que se debía morir por algo superior a nosotros. Y ahora, aunque a mí también me flaquean las piernas, debo morir con mis hombres, a pesar de que muero por algo inferior a lo que ellos murieron… gracias a mis errores"".