En fuera de lugar. La Revolución y el futbol

La revolución - Vida Cotidiana

El campeonato del fútbol mexicano nació en 1902 con cinco conjuntos y a pesar de algunos cambios de equipos así se mantuvo hasta 1907 cuando desapareció uno de ellos y el torneo tuvo que celebrarse con tan solo cuatro escuadras. Para el año de 1908, el fútbol se quedó con tan solo tres conjuntos y así se tuvo que jugar, aunque al año siguiente nuevamente se tuvieron cuatro. 

Cuando la revolución estalló en 1910, el fútbol se vio nuevamente mermado y para las temporadas 1910-1911 y 1911-1912 quedaban en pie tan solo el Reforma A.C., el British F.C. y por supuesto, el decano Pachuca. Las dificultades para celebrar los torneos son de imaginarse, la transportación se volvió escasa, la seguridad en los caminos era nula y la vida de cualquiera pendía de un hilo. 

Era una época en la que muchos ingleses atemorizados por la situación del país, decidieron emigrar a nuevos horizontes ya fuera hacia los Estados Unidos, Centroamérica o de regreso a las Islas Británicas. Grandes jugadores de la talla de Camphuis, Thomas y Bennetts desaparecieron de la escena futbolística. 

La guerra civil mexicana se convirtió en un parteaguas del fútbol nacional, ya que si bien las dificultades eran muchas y grandes jugadores dejaron la acción, también es cierto que vino un ""boom"" de elementos nacidos en nuestro país que ocuparon las plazas de los que se fueron. Nombres como Jesús Piña, Alfonso Ortiz y Carlos Orozco se hicieron cada vez más comunes entre la afición. El futbol comenzó a tomar otros derroteros que acabaron de cultivar la semilla que los ingleses sembraron años atrás. Era el turno para que los extranjeros que decidieron adoptar el suelo mexicano y los jugadores nacidos aquí cosecharon los frutos del futbol. 

LA COLONIA ESPAÑOLA 

Ante el paulatino retiro de los ingleses por motivos de la revolución mexicana primero y por el ingreso de Inglaterra a la Primera Guerra Mundial después, el fútbol se extendió por todo el país y distó mucho de desaparecer como muchos pudieran pensar. 

Diversas colonias extranjeras armaron sus propias escuadras invadidas por el gusto de un deporte que ganaba adeptos en forma significativa. Franceses, alemanes y españoles practicaban el futbol en colegios particulares y en poco tiempo surgieron jóvenes que buscaban participar más allá de un patio de escuela. 

También los equipos conformados únicamente por mexicanos hicieron su aparición. En la Perla de Occidente, el Guadalajara ya tenía un lustro pateando un balón y en la ciudad de México, el San Pedro de los Pinos, nació con la revolución en 1910. 

El Club San Pedro de los Pinos fue fundado por los mexicanos Alfredo B. Cuellar ""ABC"", Jorge Gómez de Parada y Alberto Sierra, quienes invitaron a nacionales y españoles a conformar el grupo. Precisamente de una escisión del San Pedro cinco españoles formarían un conjunto que pasaría a la historia como el mejor equipo de la época romántica del fútbol: el Club España. 

Fundado en 1912, el España marcaría de inmediato el ámbito futbolístico. Al año siguiente de su creación, ganaba ya un campeonato y en 1914 hilaba el segundo. La racha de títulos continuó y al ser un club de socios, los más de 1500 inscritos hacia 1916 convirtieron al España en un club rico. En 1919, por ejemplo, inauguró un Casino y el 3 de diciembre de ese mismo año el rey de España Alfonso XIII le concedió el título de Real.

Surgieron entonces el América (1916), Asturias (1918), Atlante (1920), el Marte (1921), que ingresó a la liga hasta 1927; el Necaxa (1923). Todos ellos formaron parte de la Liga Mayor que es el antecedente directo de la Primera División, nada más que se jugaba tan sólo en el DF. 

En provincia destacaban equipos como Guadalajara (1908), aunque dos años atrás había nacido con el nombre de Unión conformado por mexicanos, belgas y franceses; el Atlas (1916) y el Oro (1925). En el puerto, destacaban el Veracruz Sporting Club (desde principios de siglo) y el Iberia (1915). 

El primer torneo nacional 

En 1921 para celebrar los cien años de la consumación de la Independencia mexicana, el gobierno del presidente Álvaro Obregón decidió festejar con una gran fiesta que incluía la visita de mandatarios de América Latina, espectáculos, actos políticos y un torneo del deporte de moda: el fútbol.

Para dicho evento se pretendió por primera vez juntar a los mejores equipos del territorio nacional. Fueron invitados el Morelos del mismo estado; el Atlas y el Guadalajara de la Perla Tapatía; el ADO de Orizaba, Iberia de Córdoba y un combinado del puerto de Veracruz; los cuadros capitalinos España, Asturias también de la colonia española; América (compuesto en ese entonces solo por elementos mexicanos); el equipo de la colonia alemana, el Germania; L'Amicale Francaise de la colonia francesa; Luz y Fuerza perteneciente a la Compañía Eléctrica; el México, el Reforma y el decano de todos ellos el Pachuca del estado de Hidalgo. 

La final, curiosamente en un evento para conmemorar la Independencia, la jugaron los dos cuadros de la colonia española, el Asturias y el Real Club España, éste último se quedó con el hermoso trofeo que hasta hoy en día, cuando conmemoramos el bicentenario de la Independencia de México de España, engalana las tribunas de su casa club. 

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