El viejo mundo

El siglo de la conquista - Hechos

Por Sandra Molina Arceo

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubrió América o al menos se topó con el continente que completaba el rompecabezas de la Tierra. Fue un acontecimiento que transformó la historia de la humanidad porque se abrieron nuevas rutas marítimas, se encontraron nuevas civilizaciones, se supo cuál era la extensión total de la Tierra y, desde luego, si alguien todavía tenía duda, quedó más que confirmado que era redonda. 

A finales del siglo XV, Europa se encontraba en un proceso de transición política, económica y social; la edad Media cedía su lugar al Renacimiento, se creó el estado-nación “moderno” que dio paso el absolutismo monárquico, cuyo fundamento ideológico se basaba en el derecho divino de los reyes.  En la esfera socioeconómica, el mercantilismo surgió como nuevo modo de producción, basado en que la riqueza de un territorio -el cual era controlado y administrado por el Estado- y sustentado en la posesión de metales preciosos.

El auge del comercio comenzó desde las Cruzadas (1096-1270), pero el deseo de expandirse y buscar nuevas rutas se intensificó a partir 1453, cuando Constantinopla cayó en manos de los turcos y su importante ruta comercial fue cerrada para los navegantes europeos.

Muchos avances en la navegación facilitaron el proceso, además de la invención de la brújula (China) y del astrolabio (árabe); la Geografía de Ptolomeo se tradujo e influyó en la cartografía y la construcción de nuevas y resistentes carabelas.

Pero, ¿quiénes eran los marinos? Aquellos hombres de impulso aventurero que querían comprobar, descubrir y experimentar cómo era realmente el mundo; aquellos como Marco Polo y Ruy González de Clavijo que incursionaban en lo fantástico y emprendieron viajes a lo desconocido a pesar de los mitos, como que la Tierra era plana y que al llegar al límite se encontrarían con criaturas monstruosas y demás creencias de la época.

Para el caso de España debe añadirse otro hecho: gran parte de su territorio fue dominado por los moros durante casi ocho siglos (711-1492). Únicamente en el norte y noreste de la península había cristianos, que fueron los encargados de reconquistar el territorio y expulsar a los árabes. Con el matrimonio en 1469 de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, se consolidó el absolutismo monárquico y se unificaron los territorios de la península ibérica lo que permitieron el triunfo definitivo sobre los musulmantes.