El Teatro Pánico

La estabilidad - Vida Cotidiana

Llegó de gira con la Compañía de Marcel Marceau; en el escenario sostenía un letrero con los nombres de las pantomimas, pero fuera de él, era uno de los alumnos más destacados del Mimo, a quién le escribió rutinas como El fabricante de máscaras.

Era 1959 y Alejandro Jodorowsky, joven chileno encontró en México un hogar para su espíritu transgresor: destruía pianos para luego crucificarse en ellos -emulando a los toreros que al término de sus faenas matan a su instrumento: el toro-  y entrevistaba vacas en televisión.

Un grupo de actores, entre ellos Carlos Ancira y Beatriz Sheridan que  habían sido alumnos de Seki Sano, decidieron unirse a él y crear El Teatro de Vanguardia, en su afán experimental montaron obras de Teatro del absurdo a las que  daban una interpretación realista, cuyo resultado era muy impactante para el público.

La combinación entre la naturaleza excéntrica y escandalosa de Jodorowsky con la censura de la época logró que la constante en sus espectáculos fuera su clausura el mismo día de su estreno  como sucedió con Final de Partida  (Becket) y  La sonata de los Espectros  (Strindberg).

Junto a Roland Topor y Fernando Arrabal fundó en 1962 El  movimiento pánico, renegado del surrealismo y nombrado así en honor al Dios Pan. La ópera del orden  fue la primer obra pánica presentada en México. La escenografía fue realizada por cuatro jóvenes artistas: Gironella, Lilia Carrillo,  Felguérez y Vicente Rojo, con quienes compartía el principio de llegar lo más lejos posible en el arte;  lo que en este caso incluía freír chorizo en un cáliz y poner la foto del papa en el tambor  de una batería, para luego tocar rock  argumentando ""el papa da el ritmo"". A pesar de la prohibición y las acusaciones de la iglesia católica decidieron continuar con las presentaciones y reunir una buena colección de multas.

Realizó sus óperas pánicas y efímeros pánicos,  hasta la década de los setentas. Sobrepasó la censura e incluso logró éxito con  Zaratustra y El juego que todos jugamos, ésta última obra, la fue escribiendo durante el montaje e incluía en ella conceptos de filosofía y psicología, buscaba un teatro cercano al ser humano.

""El Teatro pánico piensa que en la vida cotidiana, todos los augustos  caminan disfrazados interpretando un personaje y que la misión del teatro es hacer que el hombre deje de interpretar un personaje frente a otros personajes que acabe eliminándolo para acercarse poco a poco a la persona"".

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