El pensador Antonio Caso

La reconstrucción - Personajes

La obra de Antonio Caso se considera una de las más valiosas de la filosofía contemporánea mexicana, además de que su labor educativa en México fue muy trascendental para generaciones de intelectuales que siguieron su pensamiento y legado cultural. El notable pensador nació en 1883 y estudió en la Universidad Nacional de México con una generación de intelectuales que fueron muy influyentes para el ámbito cultural mexicano. Junto al grupo de jóvenes que se educaron en el positivismo, Caso consideraba que ese esquema de pensamiento debía reemplazarse y lo cuestionó hondamente. Para ello, fundó una sociedad de conferencias llamada El Ateneo de la Juventud, empresa en la que además participaron personajes como José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Genaro Fernández Mac Gregor, Alfonso Cravioto y Luis Castillo Ledón, por mencionar algunos.

José Vasconcelos, uno de sus compañeros en la aventura ateneísta describió a Antonio Caso de la siguiente forma: ""[es un] constructor de rumbos mentales y un libertador de los espíritus [que] gusta de enseñar y fortalecer  las convicciones y de acoger con calor todos los credos, tan sólo por el placer de destruirlos con crítica luminosa y felicísima"". Con el ímpetu renovador del grupo de los ateneístas como uno de sus escenarios de reflexión, Antonio Caso construyó una obra que analizó al liberalismo decimonónico y al positivismo desde una perspectiva crítica, que en el contexto del proceso de decadencia del porfiriato era una postura innovadora que se sumó a un momento de importantes cambios revolucionarios en todos los ámbitos.

Entre 1921 y 1923 fue el rector de la Universidad Nacional de México, al tiempo que su amigo y compañero intelectual José Vasconcelos fungía como secretario de educación pública, y se llevaba a cabo el primer gran proyecto alfabetizador del país. La efervescencia social y política de la época también se reflejó en la filosofía y el pensamiento, pues el grupo que había forjado las críticas hacia el positivismo pasaba por su proceso de maduración al frente de las instituciones más importantes del ámbito cultural mexicano. Sin embargo surgieron diferencias entre Caso y Vasconcelos, y el desacuerdo de Caso sobre el rumbo político del país en el proceso de institucionalización, lo llevó a renunciar y tomar la decisión de no aceptar un cargo como funcionario público.

Desde entonces mantuvo una postura alejada del mundo político y se enfocó en su trabajo intelectual. Entre sus obras destacan Discurso a la nación mexicana (1922); México y la ideología nacional (1924); Nuevos discursos a la nación mexicana (1934) y México, apuntamientos de la cultura patria (1943). Reflexionó también en otras obras como Sobre la historia universal (1923), El concepto de la historia y la filosofía de los valores (1933) y Los principios de estética (1925).

En 1933, siendo profesor de la Facultad de Filosofía de la UNAM (de la que fue director entre 1930 y 1932), sostuvo un intenso debate con Vicente Lombardo Toledano, quien era director de la Escuela Nacional Preparatoria y se perfilaba como uno de los intelectuales de la familia revolucionaria. Caso defendió a la Universidad de la intromisión estatal durante la discusión pública por la implementación de la educación socialista, tendencia educativa oficial. Por lo tanto, es recordado como un acérrimo defensor de la autonomía universitaria.

Entre los reconocimientos por su trabajo filosófico destacan los doctorados Honoris Causa otorgados por las universidades de La Habana, Lima, Guatemala, Buenos Aires y Río de Janeiro. Tabién fue condecorado como Caballero de la Legión de Honor de Francia y recibió la Gran Cruz de la Orden del Sol en Perú, y la Cruz de la Orden al Mérito de Chile. Además fue uno de los fundadores de El Colegio Nacional y miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua. La Escuela Nacional Preparatoria número 6 lleva su nombre.

Antonio Caso falleció en la ciudad de México en 1946, y sus restos se trasladaron a la rotonda de las personas ilustres diecisiete años después.