El paste: un platillo inglés muy mexicano

Nota Curiosa

México es un país rico en recursos naturales. Desde la época colonial y hasta el siglo pasado produjo para Europa, principalmente España, cantidades fabulosas de plata hasta el punto de desquiciar la economía mundial; y ostentó por mucho tiempo, el primer lugar como productor de plata. La historia culinaria del estado de Hidalgo es tan vasta como lo son sus pintorescas regiones. Muy simple y sencillo de elaborar, el paste contribuyó a cimentar la identidad culinaria hidalguense ­una de las menos estudiadas del país­. 

El paste -del córnico pasti"" y en inglés pasty, [es un alimento de origen británico introducido a Hidalgo, junto con la minería y el fútbol por los ingenieros y los contratistas de Cornwall, Gran Bretaña que trabajaron en las minas en el siglo XIX. Hoy en día es un platillo típico de las ciudades de Real del Monte (oficialmente Mineral del Monte), y de la Ciudad de Pachuca. De esa época, y hasta nuestros días, en muchas casas de Real del Monte existen hornos de tabique rojo donde las mujeres elaboran el exquisito manjar, que es imprescindible en cualquier fiesta o reunión familiar. 

Diez años después de la llegada de los ingleses, el paste ya había conquistado las mesas de la región, como Pachuca, Omitlán, Huasca, Tulancingo y, a últimas fechas, avanza hacia la huasteca hidalguense y la Ciudad de México, donde ya existen ""pasterías"". Un simple almuerzo servido hacia las doce o doce y media que se hacía ya no en la casa, sino el lugar de trabajo y consistía regularmente en un emparedado de carne de vaca, o bien, un trozo de un típico pastel realizado con base en carne picada, cebolla y verduras que los británicos llamaban pasty, mismo que trasportaban al interior de la mina para comerlo en la profundidad de los socavones a la hora del almuerzo, en que aún se conservaba caliente. 

Durante la intervención francesa (1862-1867) se escenificó aquí la batalla de Casas Quemadas, donde una partida de chinacos y mineros derrotaron a 200 franceses. Como dicen los realmontanses, con sus 2 750 msnm, es la ciudad más alta del país, donde ""moriremos tranquilos, comiendo pastes, porque sabemos que estamos más cerca del cielo."" Sin embargo, este rico platillo corre hoy peligro de extinguirse, al confundirlo con las simples empanadas, pues se confeccionan lo mismo de fríjol que de tinga, salchicha o jamón, a más variedades. Lo que es un verdadero atentado contra la naturaleza del paste inglés del siglo XIX convertido en el paste mexicano del XX.