El fenómeno Kony 2012

Ciencia y Tecnología

El 5 de marzo de 2012 se colocó en la página de videos YouTube un clip que apenas 4 días después registraba más de 70 millones de vistas, volviéndose el video que más rápido ha alcanzado dicha cantidad, superando el récord de otros, como Susan Boyle, el panda que estornuda, el castor dramático o una campaña de desodorante. Por ejemplo, el video que lanzó a la fama a la cantante, entonces amateur, Susan Boyle logró las 70 millones de vistas en 7 días.

¿Qué tiene de especial el tan popular video? Se titula Kony 2012, utiliza de nombre el apellido del guerrillero Joseph Kony y lo responsabiliza del secuestro de más de 30,000 niños en Uganda para integrarlos a su armada, el denominado ejército de resistencia del señor. El objetivo del video no queda muy claro hasta pasados 5 minutos, allí se cuenta la historia de cuando los cineastas, encabezados por el director Jason Russell, conocieron a Jacob, un niño que hace 10 años corría por su vida luego de escapar de Kony. Los realizadores prometieron ayudarlo. 

Haciendo contraste con ese testimonio en el que el niño africano dice que incluso preferiría la muerte, el director procede a explicarle a su hijo de 5 años las atrocidades que ha cometido Kony, aunque en realidad se las está explicando al público. Luego se revelan los esfuerzos del grupo Invisible Children, los responsables del video, y proponen acciones con el objetivo de volver famoso a Kony, llevarlo al ojo público para lograr su captura. 

Al final del video de media hora, se invita a donar, a usar medios digitales, a contactar políticos y celebridades e incluso a solicitar materiales físicos para llevar a las calles con la leyenda ""Kony 2012"". Entre los comentarios del video hay gente que lo encuentra conmovedor, pero también han surgido respuestas muy agresivas y cuestionamientos fuertes, pues Kony ya no opera en Uganda, sino en el Congo y su ejército ha sido reducido desde hace años, es decir, se ha exhibido la manipulación de la información en el video, además de que se le ha condenado de ser una visión limitada de un problema mucho más complejo en África. 

En términos de comunicación usa varias técnicas de persuasión, incluso chantaje sentimental, por lo que se le acusa de promover el activismo de sillón y hasta cierto punto, de ganar aceptación pública para una intervención en Uganda. A las 48 horas de que se lanzó el video, Invisible children había tenido donativos superiores a los 5 millones de dólares, pero también hay quien cuestiona el destino de los fondos. A eso se le suma la detención del director del video quien fue aprehendido sin ropa en las calles vandalizando vehículos dos semanas después del éxito. 

¿Fue un fraude? ¿Fue un experimento? Casi tan rápido como ganó popularidad el video de Kony, también la perdió. Vale la pena reflexionar acerca de los peligros de las redes sociales y los videos en línea, pues lo viral se ha vuelto un fetiche, una moda en la que se favorece la novedad sobre la relevancia y la falta de un contexto hace que las cosas pierdan dimensión.  

http://youtu.be/8UAXhD_9XfA