El colegio y los años de incertidumbre

La época de la anarquía - Hechos

La inestable situación política del México independiente que, entre revoluciones y guerras con el exterior, se extendió hasta 1867, se reflejó claramente en el universo del Colegio de San Ildefonso. Con la desaparición del régimen colonial dejó de ser Colegio Real para convertirse en Nacional. Por momentos la ideología de los partidos en pugna -abanderados del liberalismo y conservadurismo- impregnó sus aulas.

Con la primera reforma liberal impulsada por el vicepresidente Valentín Gómez Farías en 1833 hubo un intento fallido por transformarlo en Escuela de Jurisprudencia. Al sobrevenir la ocupación estadounidense en 1847 y 1848, el viejo edificio se convirtió en cuartel y albergó a las tropas del general Scott. Con todo, el Colegio continuó educando alumnos, muchos de los cuales pasaron a engrosar las filas del gobierno.

Al mediar el siglo XIX, uno de los personajes prominentes del Colegio Nacional de San Ildefonso fue Sebastián Lerdo de Tejada. Su notable inteligencia, su vasto conocimiento y su proclividad hacia la reflexión le abrió las puertas para ser catedrático de derecho canónico, jurisprudencia y filosofía y a la edad de 29 años ocupó la rectoría del Colegio.

""Su gestión se caracterizó por una entrega total al buen funcionamiento de la institución -refiere la historiadora Antonia Pi Suñer- y numerosas son las muestras que prueban el interés que tuvo en mantener la enseñanza al día y en mejorar las condiciones de la vida interna del Colegio. Tal parece que fue muy enérgico con alumnos y maestros, pero demostró siempre un gran sentimiento de justicia"".

Hacia 1855, Lerdo de Tejada se incorporó al gobierno liberal y en poco tiempo se convirtió en el brazo derecho de Benito Juárez. Su paso por el Colegio de San Ildefonso, sin embargo, hizo época marcando a varias generaciones.

Durante la intervención francesa (1862-1867), la Regencia tomó la decisión de poner el Colegio nuevamente en manos de la Compañía de Jesús, como si con ello quisiera recuperar los años dorados de San Ildefonso. Los tiempos eran otros. El liberalismo había arraigado en Europa y pronto cubriría a la república. A pesar de todo, se hicieron los arreglos conducentes entre los que estaba la limpieza y el acondicionamiento del inmueble, pues las tropas del general Neigre ocuparon la construcción e incluso utilizaron las arcadas para establecer temporalmente sus caballerizas. Los cursos iniciaron en febrero de 1864, tres meses antes de la llegada a México de Maximiliano y Carlota.

La vuelta de los jesuitas no duró mucho ni representó mayores cambios. En 1865 el liberalismo de Maximiliano -opuesto por completo al partido conservador que había hecho hasta lo imposible para que aceptara la corona mexicana-, estableció un nuevo reglamento para el Colegio por el cual el curso de Religión fue sustituido por el de Elementos de mitología y además se suprimieron las clases que tenían semejanza con los estudios del Seminario. El laicismo hacía acto de aparición. De esa forma, los últimos ocho jesuitas que aún prestaban sus servicios al Colegio salieron para siempre de San Ildefonso. Pero como todo en el imperio, el nuevo plan de estudios también fue efímero. Era el tiempo de las armas no de las aulas.