El burdel, verdadero promotor musical

Música

Perdida te ha llamado la gente, sin saber que has sufrido con desesperación… canta el bolero interpretado por Los Panchos en el culebrón fílmico Perdida (1950), con una Ninón Sevilla a lágrima viva como pocas. Mientras tanto, en escena, las prostitutas esperando cliente y jugando dominó: la música es indispensable para abandonar el rato. 

Durante la primera mitad del siglo XX el burdel no sólo es de una gran importancia para corrientes musicales como el bolero, el blues o el tango, sino la gran alternativa de trabajo para el artista en desesperación. Entonces los burdeles ofrecían música en vivo. Para el músico se trata de un refugio económico, un regazo inspiracional para el abandonado por la fama y también una especie de ""academia"" donde se prueban nuevos trazos musicales, un laboratorio de pruebas.

Es en el siglo XVI que en la calle 7ª de Mesones, esquina con las Cruces, se instituye la primer zona de tolerancia de la capital de México. Para tiempos de Maximiliano ese chancro galopante ya es problema de salud pública, por lo que se hace un primer Registro de Mujeres públicas (1865-67). La prostituta afiliada entrega fotografía al inspector de sanidad y puede ejercer con la condición de estar a cien metros a la redonda de cualquier escuela u hospital. Frete al club no se puede poner ningún tipo de signo, ni bandera, ni cubeta con media agua que indicara sitio de ""júbilo"". Para 1933 en la capital hay 900 ""accesorias"" del amor, con más de 2,600 jubilosas trabajadoras. 

El primer bolero de Agustín Lara, Imposible, nace en un prostíbulo. Situado en el número 74 de la zona roja llamada Cuauhtemotzin (2,300 m. de longitud), madame Margarita Pérez se apiada del Flaco de Oro y lo deja tocar el piano abandonado: ""… cambias tus besos por dinero, envenenando así mi corazón"". 

Burdeles como La Marquesa, La Francis o El Cinco Negro fueron hervideros de músicos talentosos que veían en el prostíbulo la antesala a la gloria. El cantante Daniel Santos (de la Sonora Matancera) se hace famoso con Virgen de Media Noche, bolero boricua con letra centrada en la nena meretriz. 

La Casa de la Bandida fue uno de los clubes más populares en México durante décadas; el domicilio cambiaba, no así la calidad ni la atención de sus damas. Ahí Marco Antonio Muñiz y Pepe Jara hacen dueto para complacer a la calenturienta audiencia. José José, antes de tocar en el Apache 14, se le encuentra cantando en La Bandida, aunque él no recuerda. 

El mejor testimonio del músico en congal se encuentra en la biografía El Andariego, de Pepe Jara (Editorial Cal y Arena, México, 1998). 

Enlaces de YouTube:

- Perdida, con los Panchos

- Imposible, de Agustín Lara