El Atila del sur

La revolución - Hechos

Una vez que cayó Porfirio Díaz en mayo de 1911 y la libertad de expresión fue garantizada por el régimen de Madero, los políticos, caudillos y revolucionarios —que comenzaban a aparecer en las primeras planas de los diarios— se convirtieron en el blanco de las críticas y sátiras llevadas al teatro. Nadie se salvó.

Hacia finales de 1911, Emiliano Zapata se levantó en armas contra el gobierno de Madero por considerar que no había cumplido con las promesas de la Revolución, pues de la restitución de tierras ni sus luces.

La prensa capitalina, sobre todo la que había servido a la dictadura, desplegó una intensa campaña en contra del caudillo suriano, a quien llamó el Atila del Sur y sus tropas eran consideradas poco menos que salvajes. Los periodistas calificaban a Zapata de bárbaro y cruel, sembrando la zozobra y el temor entre los habitantes de la capital.

Los ataques a Zapata llegaron hasta los escenarios. En marzo de 1912, en el teatro Lírico se presentó la parodia ""humorada terrorista en 5 actos"" El terrible Zapata, de los periodistas  Luis G. Andrade y Juan R. Armas. La obra mostraba al caudillo suriano como un hombre sanguinario y criticaba con sorna «las fechorías de asaltante de Zapata y sus actos punibles fuera de la ley» -según refería el argumento.

Se cuenta, no sin cierta dosis de rumor, que la obra solo se presentó una vez debido a que Zapata, a pesar de encontrarse levantado en armas en Morelos, envió amenazas al empresario del teatro, quien decidió no poner en riesgo su vida. Otras versiones señalan que el mismísimo caudillo se infiltró clandestinamente en la ciudad y se presentó en el teatro haciendo correr despavoridos a los actores de la parodia.

Aunque ciertamente, la obra fue inmediatamente cancelada en el Lírico, su reposición llegó al teatro María Guerrero en los días siguientes y fue dirigida por el primer actor cómico Leopoldo Cuatezón Beristáin. El papel del caudillo suriano estuvo a cargo de Carlos Pardavé, y Emilia Trujillo, la ""Trujis"" -futura amante del general Victoriano Huerta, representó el papel de ""el pueblo mexicano"".