Dos oros para Mariles

La estabilidad - Vida Cotidiana

Era un extraordinario jinete, montaba con garbo y elegancia; su porte provenía de sus años de estudio en el Colegio Militar donde la disciplina, el orden y el honor arraigaban en la conciencia de los alumnos. En 1940, a los 27 años, Humberto Mariles ganó su primera competencia internacional ecuestre. Había perfeccionado sus conocimientos en la Escuela Militar de Aplicación de Caballería y se preparaba para los juegos olímpicos de Londres. 

El 15 de agosto de 1948 la nación se despertó con la noticia de que el coronel Humberto Mariles con su caballo Arete había ganado 2 medallas de oro en las pruebas individuales y por equipos, convirtiéndose así, en doble campeón olímpico. Para un país aislado del escenario internacional durante décadas, el sorprendente triunfo no pudo menos que celebrarse jubilosamente en todo el país. 

La historia tenía tintes dramáticos que la hacían aún más increíble. Unos meses antes de los juegos olímpicos, el presidente Alemán mandó llamar al coronel para decirle que el viaje a Londres estaba cancelado. El jinete quiso saber las razones y el presidente agregó: ""No pueden ganar. No pueden ganar con estas carretas de caballos, con ese tuerto -se refirió así, despectivamente, a Arete, el alazán tostado que era el orgullo de Mariles"". 

El trasfondo indudablemente era político. Se sabía que don Humberto era protegido de los ex presidentes Cárdenas y Ávila Camacho. Ambos generales tenían especial predilección por los caballos. Especialmente don Manuel que practicaba el juego de polo y otros deportes ecuestres. Mariles hizo caso omiso de la orden presidencial y junto con otros jinetes marchó al viejo continente donde fue sumando triunfos en distintas competencias hasta alcanzar la gloria en los Juegos Olímpicos de Londres. 

Alemán olvidó su oposición a que Mariles compitiera y su desdén por Arete e hizo de la victoria, ""su"" victoria, un logro sexenal. Y con el ánimo triunfalista que acompañó a México durante su administración decidió construir ""un centro dedicado exclusivamente a espectáculos hípicos"", amplio, fastuoso, con todos los servicios, digno de primer mundo, para lo cual fue donado un terreno ""que se encuentra localizado sobre el Paseo de la Reforma en los terrenos adyacentes al campo de polo Anáhuac -hoy Campo Marte-, en el tramo que queda entre la glorieta de la colonia Polanco y la glorieta que ocupaba la estación conocida como la Huasteca, recientemente desaparecida"". 

A todas luces, un proyecto de esa magnitud, para dar cabida a un deporte que no representaba el sentir de la sociedad mexicana -como el futbol o el béisbol-, era un exceso. Tres años después cuando la euforia olímpica había pasado, el gobierno pudo cambiar de rumbo. Se decidió entonces replantear el proyecto y proponer en el mismo lugar un centro de eventos donde además de los ecuestres pudieran realizarse actividades culturales, reuniones multitudinarias, espectáculos y deportes. Así nació el Auditorio Nacional. 

 Enlace de YouTube: 

http://youtu.be/PGpVmecVpEw