¿Celebrar la revolución?

La transición democrática - Hechos

Revolución significa transformación. Y lo que comenzó con el derrocamiento del general Porfirio Díaz, se consolidó con las ideas revolucionarias plasmadas en la Constitución de 1917 y culminó con el ascenso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PNR-PRM-PRI), transformó al país en el siglo XX. 

    La revolución se convirtió en una especie de ""sagrada escritura"", en el paradigma a partir del cual iniciaría la época dorada del país, lo cual no ocurrió. Durante años, se cantaron loas a la revolución, pero con la caída del PRI, cuya hegemonía terminó en el 2000 con el triunfo de Vicente Fox Quesada, la revolución quedó huérfana. 

    A expensas de ser condenada por atreverme a reducir más de cien años de historia a unas pocas líneas, no redundaré en lo que fue el movimiento revolucionario, sino en cómo ha sido celebrado. Ya en 1917 se había presentado ante la Cámara de Diputados un proyecto para proclamar el 20 de noviembre como fiesta nacional, pero no se llegó a ningún consenso.

    A lo largo de los años, mucha gente se preguntó la razón por la que se festejaba la revolución con un desfile deportivo. En 1928 se llevó a cabo el primer acto deportivo que consistió  en una carrera de relevos para celebrar la gesta de 1910. El desfile como acto conmemorativo se realizó por primera vez en 1930. ¿Las razones? Olvidar de una vez por todas las diferencias, bajarse del caballo y tirar las armas para llegar a un momento de reconciliación. Para ello era necesario dejar de celebrar la revolución con militares, soldados y todo aquello que recordara guerra.

    El 1936, el Senado de la república aprobó el decreto que convirtió por fin, al 20 de noviembre en fiesta nacional y oficialmente el desfile deportivo pues ""al conmemorarse este acontecimiento con un desfile deportivo, se refleja la voluntad pacifista y conciliadora de nuestro pueblo"". Usualmente, el presidente de la república no participaba en este festejo, fue hasta 1941, con Manuel Ávila Camacho que se formalizó la asistencia del primer mandatario. En los festejos del 20 de noviembre y el desfile deportivo, se instauró también el Premio Nacional de Deportes, que desde 1975 se ha entregado ininterrumpidamente.

    El sexenio de Vicente Fox fue un parteaguas. El 20 de noviembre de 2001 se conmemoró el primer aniversario de la revolución mexicana bajo una presidencia ajena al PRI. El nuevo régimen siempre se sintió ajeno al movimiento revolucionario que había sido expropiado por el partido oficial y en el discurso del presidente se vio reflejado mayor interés en las felicitaciones a los deportistas y su exhortación a seguir triunfando que en reivindicar como todos los años las bondades de la revolución y bajando a los caudillos del altar de la patria. ""México recuerda con respeto su historia, pero no somos únicamente un país de héroes de bronce. Somos -sobre todo- una nación de héroes anónimos y de mujeres y hombres como ustedes, decididos a forjarse su propia historia de éxito individual y colectivo para el siglo que despunta"".

    En los aniversarios posteriores, Fox dejó de asistir al monumento a la revolución, donde finalizaba el desfile y en el 2006 se anunció la cancelación del ya tradicional desfile deportivo, el cual sería suplido por una ceremonia en la explanada ""Francisco I. Madero"" en Los Pinos, encabezada por el presidente. En esta ocasión, las razones señaladas eran que se debía tratar de una ceremonia que se apegara a una cultura propia de los ciudadanos, en sintonía con la pluralidad que se vive en una democracia.