Las demandas de Colón

El siglo de la conquista - Hechos

En 1484, Cristóbal Colón presentó a Juan II de Portugal un proyecto para navegar rumbo a Asia, el cual fue rechazado; tiempo después lo expuso ante la Corona Española y despertó su interés. En abril de 1492, los reyes católicos se sentían elegidos por la providencia tras haber recuperado la península y haber expulsado a los árabes, por lo que apoyar una expedición tenía casi un destino divino, continuar la misión evangelizadora. Por lo tanto, los reyes decidieron apoyar la expedición que proponía Colón.

La reina Isabel de Castilla jamás empeñó sus joyas para apoyar a Colón, en su testamento, el marinero genovés escribió: “Sus Altezas no gastaron ni quisieron gastar para ello”. Los recursos para el viaje salieron de inversionistas privados, particularmente de Luis de Santángel, hombre cercano al rey Fernando. También los hermanos Pinzón invirtieron el dinero con el que se les pagó a los marineros que se sumaron a la expedición.

Los Reyes Católicos ordenaron a las autoridades del Puerto de Palos que entregaran a Colón las carabelas La Niña y La Pinta. Habían sido embargadas por la corona porque eran utilizadas para el contrabando. Con lo que reunió de dinero, Colón compró una más, conocida como la Marigalante, pero el nombre no le gustó a don Cristóbal y se lo cambió por la Santa María.

Los Reyes Católicos se pusieron lívidos cuando supieron las pretensiones de Colón por sus servicios. Pero la oportunia intervención de Luis de Santángel a favor del marinero terminó por convencer a los reyes de que ellos se encontraban en una posición inmejorable, si fracasaba, la corona no perdía nada, y si tenía éxito, lo que solicitaba Colón como recompensa sería muy poco con respecto a todo lo que ganarían en términos de territorios y recursos materiales.

Así Colón logró el título de “don”; que lo designaran Almirante del Mar Océano; que lo nombraran Virrey y Gobernador de las tierras descubiertas y también obtuvo la décima parte de todos los productos que se llegaran a explotarse en su almirantazgo. Colón además pidió que todos esos derechos fueran a perpetuidad para sus descendientes.

No está de más decir que luego del descubrimiento y al ver toda la fortuna que acumularía Colón, el rey Fernando le revocó todo lo concedido inicialmente y Colón acabaría sus días en la pobreza.