Cuando el desierto nos alcance

Biodiversidad

La Asamblea General de Naciones Unidas designó, en 1994, el 17 de Junio como ""Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía"". Este día marca el aniversario de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.

La desertificación se establece como la pérdida de la capa fértil de los suelos (humus), qué es la que provee de nutrientes a los vegetales tanto silvestres como cultivados, y que sirve también para retener el agua. De esta manera, la desertificación afecta a la economía de las naciones dependientes de la agricultura, pues hace que disminuya la productividad agrícola.

Está presente en muchas zonas del mundo, en total más de 110 países cuentan con tierras secas potencialmente amenazadas por la desertificación. Entre los continentes más afectados se encuentran: África, Asia y América.

En el año 2000, las tierras secas representaban  un 41% de la superficie terrestre del planeta y albergaban a un tercio de la población humana. Buena parte de las tierras secas se encuentran ya degradadas y la desertificación en curso es una amenaza que se cierne sobre las poblaciones más pobres. Por todo ello, la desertificación es en la actualidad uno de los mayores desafíos medioambientales. Se ha convertido en un serio obstáculo a la hora de satisfacer las necesidades básicas del hombre en las tierras secas y provoca además una pérdida de bienestar humano.

En México se ha formado un cinturón de desertificación severa que abarca desde Sonora hasta San Luis Potosí. Este cinturón de desertificación es continuo y amplio (incluye a Chihuahua, Durango, Zacatecas, Coahuila, y San Luis Potosí) es decir este problema afecta a dos de cada tres hectáreas, resultando en una pérdida del 10% del producto interno bruto (PIB) de manera anual. Esta zona de degradación de los suelos se debe al exceso de explotación agrícola de la tierra. Otras áreas de la República Mexicana que ya presentan desertificación grave son: el Sur de Veracruz y los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán. En estos estados, la sobreexplotación agrícola y la tala de árboles han contribuido grandemente a la erosión del suelo.

Nuestro país está adscrito a la Convención contra la Desertificación, y desde hace varios años creó el Sistema Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Degradación de los Recursos Naturales (SINADES). El SINADES tiene como objetivos: Contener y revertir la desertificación; lograr que los productores rurales, especialmente de las zonas críticas, adopten sistemas y prácticas productivas que preserven y mejoren los recursos naturales, así como los ecosistemas en que se ubican.