Crónicas de Salvador Novo

Literatura - Personajes

Carlos Silva Cázares

El libro Las locas, el sexo, los burdeles y otros ensayos vio la luz gracias a la pluma de Salvador Novo en 1972, en él, el cronista de la ciudad aborda los contrastes de la locura y la inquisición, el maíz y la carne, el taco y el sándwich, los médicos y los curanderos, la decadencia del género epistolar y las propuestas teatrales de la época.

     Culto y poseedor de una excelente prosa, Novo recrea magistralmente cada evento, a través de descripciones que logran transmitir a los lectores un universo de imágenes que transportan a la atmósfera y los escenarios de cada momento histórico.

     Por ejemplo, en la parte de “los burdeles y la decadencia de la conversación”, Novo profundiza en los detalles de cada habitación y cada acontecimiento sucedido en estas casas que durante muchos años fueron una tradición. La sala era el centro de la casa, ahí, en esa “deliciosa mina de expansiones se podía entablar el divino arte de la conversación, no inhibida por las convenciones sociales ni de familia”.

     Describe como los parroquianos “hacían sala”, acompañados de la voz de un trovador y disfrutando del desfile de las “sonrientes geishas locales”, pasando después al placer preeliminar o “tumescencia”. Después de aquel muestreo, y de haber brincado “la ocasión de entablar relaciones con la novia de una hora”, la mujer en cuestión pasaba a convertirse en la esposa por 15 minutos.

     Novo hace un retrato de las alcobas, con “lecho de amplio muelle”, espejos que “multiplican el goce plástico”, los lavabos de peltre para las “abluciones de despedida” y, por supuesto, un buró para depositar “el importe convenido” después de consumarse el acto. Los asistentes salían “confortados e inspirados” de estos burdeles.

     Por desgracia, las delicias de este México retratado por Novo, se han reducido al recuerdo. La modernidad y el lucro convirtió las casas por hoteles de paso. A la sana convivencia y conversaciones que se suscitaban en estos espacios, se las llevó el tiempo.