Creación de dios

Aires libertarios - Vida Cotidiana

Amor y desamor, pasión y engaño, vida y muerte fueron los temas elegidos por literatos y aprendices de la pluma para dar cuerpo, desde 1805, al célebre Diario de México -primer periódico de la historia mexicana en circular cotidianamente.

Poco ortodoxos, algunos poetas no cantaron loas a la mujer amada, a la santa religión o al seductor romanticismo de la muerte. Decidieron dedicar sus mejores versos a la más fiel de las compañías, al amor que recibían de esos pequeños animales, cuyos lanudos y pachones cuerpos se combinaban con una tierna mirada de lealtad y un incansable movimiento de rabo, suficiente para hacer brotar los sentimientos más sinceros y las letras más sublimes.

Estos hombres, quienes creían a pie juntillas en la frase: ""Dios hizo al hombre y disgustado de su obra decidió crear al perro"", tomaron la hoja y la pluma en honor del ya entonces llamado ""mejor amigo"" y se dieron a la tarea de brindar su mejor esfuerzo por la raza canina.

El martes 8 de octubre de 1807, la ciudad de México se levantó para encontrar, en una de las cuatro páginas del Diario, el poema ""Elogio del perro"":

""Mi asunto es muy diverso: es creo, nuevo;/ y por lo mismo debo/ esperar que el lector indulgente,/ no saque su afilado, y duro diente,/ ni lo clave en mis versos, y mis yerros,/ al ver mi musa dedicada a los perros./ Otros antes que yo con versos gratos/ escribieron de perros y de gatos,/ amores, celos, guerras, desafíos;/ pero los versos míos,/ de interés, y esperanza tan distantes/ aspiran, y no es poco, en éste rato/ a delinear del perro un fiel retrato./ En su afecto constante,/ y en su fidelidad, al hombre enseña;/ y de ambición distante,/ no es el vil interés el que le empeña/ en su deseo innato/ de ser a su amo eternamente grato./ Humilde lame la atrevida mano,/ que con causa, o sin ella lo castiga,/ y a fuerza de humildad,/ a su amo obliga a trocar lo colérico en humano"".

En ningún otro día de la historia de México, se vio a los perros más satisfechos: la literatura les había hecho justicia.