Coyolxahuqui, el cuerpo de la luna

El siglo de la conquista - Hechos

La mañana del 21 de febrero de 1978, el obrero Alberto Espejel topó su pala con una enorme roca circular, mientras hacía una zanja para el cableado de la Compañía de Luz y Fuerza en una esquina al oriente del Zócalo capitalino; aquel accidente, provocado por el vértigo de la vida moderna no solo significó la recuperación de una diosa mexica: la Coyolxauhqui, sino también amplió la perspectiva del pasado mexicano, en palabras del arqueólogo Eduardo Matos.

El nombre de la deidad significa ""cara pintada con cascabeles"". Su hallazgo constituyó ""La oportunidad, casi inédita, de romper la gruesa capa de concreto que cubre ese punto de la ciudad de México, para asomarnos a la ventana del tiempo a través de la arqueología para recuperar el tiempo ya ido"".

La diosa es una de las piezas escultóricas más importantes en el decorado de la plataforma sobre la cual se construyó el Templo Mayor. Fue labrada durante la cuarta etapa constructiva de Tenochtitlan (1469-1481), en una piedra volcánica ligeramente rosada -andesita de lamprobolita- y, como muchas piezas arqueológicas, originalmente estuvo pintada. El monolito en forma de disco tiene un diámetro irregular que oscila de 3.25 m. máximo a 3.04 m. mínimo, con 30.05 cm. de espesor y poco más de 8 toneladas de peso.

Coyolxauhqui es un mito astral fijado en piedra, documentado en la Historia general de las cosas de la Nueva España de fray Bernnardino de Sahagún (Sahagún, 1499 o1500 - México, 1590) cuenta el momento en que Coatlicue quedó preñada misteriosamente, provocando la vergüenza de sus hijos, entre los que estaba Coyolxauhqui y los cuatrocientos centzonhuitznáhuah, pretendieron el matricidio como condena de la Coatlicue, intento frustrado por el nacimiento de Huitzilopochtli, quien nace armado y despedaza a sus hermanos en una cruenta batalla.

Esta historia da cuenta del cotidiano enfrentamiento cósmico entre el sol, la luna y las estrellas. La escultura-mito de Coyolxauhqui es el registro de una mujer que representa a la luna, desmembrada -brazos, piernas y cabeza están separados del tronco-, cada uno de sus tajos o pedazos aluden a las distintas facetas lunares.

Los mexicas también la relacionaron con la heroicidad de las mujeres que morían dando vida una criatura. Es frecuente que en las sociedades contemporáneas se vea en los ciclos lunares la calendarización de la sexualidad femenina, de hecho, en ninguna lengua del mundo existe la idea de la luna como un ente masculino.

Liga de YouTube:

http://youtu.be/HT9bEbBy_jg