Coatlicue: Presagio y destino

El siglo de la conquista - Hechos

Exactamente a 269 años de la caída de Tenochtitlan -el día 13 de agosto de 1790, al realizarse unas obras hidráulicas y de remodelación en la Plaza Mayor, hoy Zócalo de la ciudad de México, se descubrió en el subsuelo de ese lugar de la capital novohispana un monolito que representaba a una de las deidades centrales del panteón mesoamericano: la Coatlicue. La mítica diosa emergía nuevamente a la superficie, anunciando las últimas décadas del imperio español en México, ante el asombro de los citadinos de todos los estratos sociales. La vuelta de Coatlicue imponía no sólo una operación técnica para su rescate por parte de las autoridades del virreinato, sino constituía también un llamado prodigioso del mundo que habitó ese sitio casi tres siglos atrás.

Su descubrimiento había sido muy próximo al del Calendario Azteca o Piedra del Sol, hallado cuatro meses después a unos metros de la diosa de todo lo terrenal. Del hallazgo se tiene noticia por las notas de un albaradero llamado José Gómez, quien consignó el suceso en un Diario curioso que daba cuenta de los hechos memorables ocurridos durante la administración del virrey Revillagigedo (1789-1794), así como por un breve texto de carácter académico que poco tiempo después publicó el erudito Antonio de León y Gama (1735-1802). A las pocas semanas del descubrimiento de la Coatlicue, el propio virrey ordenó su traslado al edificio de la Real y Pontificia Universidad de México. Allí fue albergada en los corredores del patio central, al lado de una serie de esculturas en yeso, copias de obras grecolatinas donadas años antes por el rey Carlos III. El choque que se produjo fue brutal. El contraste estético entre la Coatlicue y la las figuras que representaban el canon clásico fue insalvable, pero el sacudimiento no se circunscribió a una confrontación de orden estético. Se sabe por las Cartas mejicanas, redactadas por el religioso Benito María Moxá, que la presencia semicúbica de la diosa de la muerte, la de la falda de serpientes -que mostraba un cráneo al frente y otro en la espalda, y que tenía el corazón expuesto-, presumiblemente había reactivado el culto a la diosa entre los indios. Estos argumentos fueron suficientes para que la comunidad universitaria pidiera que se le volviese a enterrar en el lugar donde fue encontrada. 

En 1803, Alexander von Humboldt llegó a México. Conocedor del hallazgo de la Coatlicue, pidió que se le mostrase el monolito, petición a la que accedieron las autoridades, por lo que se realizó una exhumación insólita que registran los cronistas de los años finales de la Nueva España. Una vez cumplido el deseo de Humboldt, la diosa fue enterrada nuevamente. Años después, Coatlicue fue otra vez desenterrada, primero para ser exhibida en un rincón de la universidad, detrás de un biombo que denotaba un signo de vergüenza de buena parte del sector criollo de la sociedad; después, ya abierto el Museo Nacional en 1825, junto con ejemplares botánicos y zoológicos, pasó a formar parte del acervo de curiosidades de la antigüedad mexicana, condición en la que se mantuvo por más de un siglo. Actualmente es posible afirmar que es una de las piezas maestras que resguarda el Museo Nacional de Antropología. Sin duda, se trata de una obra que concentra algunas de las claves y secretos más profundos del pensamiento del México antiguo. Octavio Paz, en el prólogo del catálogo de la Exposición de Arte Mexicano que se presentó en Madrid en 1977, se refiere así, en relación a la intrincada aventura de la diosa: ""La carrera de la Coatlicue -de diosa a demonio, de demonio a monstruo, de monstruo a obra maestra- ilustra los cambios de sensibilidad que hemos experimentado durante los últimos cuatrocientos años… Entre el sacerdote azteca que la veneraba como una diosa y el fraile español que la veía como una manifestación demoníaca, la oposición no es tan profunda como parece a primera vista; para ambos la Coatlicue era una presencia sobrenatural, un misterio tremendo."" Es probable que Coatlicue aún nos depare nuevos encuentros con el complejo mundo mexicano.

 

 

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http://youtu.be/W8-hjlCa_6Y