Cine de a tostón. 120 años del cinematógrafo

Cine - Obras

            El cine llegó a México en 1896. Venía directo de París, en la maleta de los proyeccionistas Claude Ferdinand von Bernard y Gabriel Veyre, por encargo de los hermanos  Augusto y Luis Lumière.

            Bernard y Veyre formaban parte de un grupo de camarógrafos que fueron reclutados por los hermanos Lumière para promocionar su invento alrededor del mundo.

            El 6 de agosto de ese año, se realizó una proyección privada en el Castillo de Chapultepec; don Porfirio Díaz, su familia y los miembros del gabinete, se quedaron boquiabiertos ante las imágenes en movimiento, y ni tardos ni perezosos autorizaron una proyección para la prensa con el fin de presentar el invento en nuestro país.

            Se alquiló el entrepiso de la segunda Calle de Plateros No. 9, arriba de la Droguería Plateros, en el centro de la ciudad.

            El precio del boleto de las primeras funciones de cine en México era de 50 centavos. Luego se crearon las funciones de a peso, las “VIP”, para que la rancia sociedad porfiriana, tan de terciopelo, no se viera en la necesidad de juntarse con la “pelusa”.

            Ese mismo año se filmó la primera película mexicana: El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec. Don Porfirio debutó como “actor” protagonista y Bernard y Veyre como los primeros directores de cine mexicano. Filmaron aproximadamente 35 películas en el país.

            La escena más socorrida era la del presidente Díaz en diversos actos, también se filmó la llegada de la campana de Dolores al Palacio Nacional, y una colección de escenas costumbristas que ayudaron a construir la imagen del país en el exterior.

            Guadalajara fue la segunda ciudad en darle la bienvenida al invento. Ahí se filmaron varias vistas folclóricas como Lanzamiento de un buey salvaje, Lanzamiento de un caballo y Danza mexicana, que fueron proyectadas el 12 de noviembre de 1896 en el Liceo de varones de Guadalajara.            

            Como un primer acercamiento al cine de ficción, se filmó, también en 1896, Un duelo a pistola en el bosque de Chapultepec; una historia basada en hechos reales que generó gran controversia, ya que los espectadores no estaban preparados para distinguir la diferencia entre el contenido de ficción y el documental.

            Fue hasta 1907 que se rodó la primera cinta formalmente de ficción en nuestro país: El grito de Dolores o La Independencia de México, realizada por e actor Felipe de Jesús Haro, quien escribió el argumento e  interpretó a Miguel Hidalgo. La película se exhibió cada 15 de septiembre hasta 1910.